El gobierno de Irán denunció ante el Consejo de Seguridad de la ONU que Estados Unidos incurre en prácticas que calificó como “piratería” y “toma de rehenes” en el ámbito marítimo internacional.
Durante una sesión dedicada a la seguridad de las rutas de navegación, el representante iraní ante la ONU, Amir Saeid Iravani, sostuvo que Washington ha ejecutado acciones como el bloqueo naval, la incautación de embarcaciones comerciales iraníes en aguas internacionales y la detención de sus tripulaciones.
El diplomático afirmó que dichas medidas constituyen actos de coerción que vulneran el derecho internacional. Según su posicionamiento, fuerzas estadounidenses han interceptado buques mercantes mediante intimidación, afectando directamente a las tripulaciones y comprometiendo la seguridad marítima.
Iravani también acusó a Estados Unidos de aplicar un “doble rasero”, al argumentar que su discurso sobre libertad de navegación no corresponde con sus operaciones en la región. En este sentido, responsabilizó a Washington y a sus aliados de cualquier interrupción en el tráfico marítimo.
Tensión en el estrecho de Ormuz
El representante iraní subrayó que Teherán mantiene su compromiso con la seguridad en el golfo Pérsico, el golfo de Omán y el estratégico estrecho de Ormuz. Indicó que, aunque Irán no es parte de la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar de 1982, actúa conforme a normas nacionales y principios reconocidos del derecho consuetudinario internacional.
En paralelo, el país persa busca equilibrar sus intereses de seguridad con la continuidad del tránsito marítimo en una zona considerada altamente volátil.
En el plano regional, autoridades iraníes confirmaron negociaciones con Omán sobre la implementación de tarifas de tránsito en el estrecho de Ormuz, cuyos primeros ingresos ya habrían sido canalizados al banco central iraní.
Escalada política
El contexto se agrava con declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien advirtió sobre un eventual colapso de la infraestructura petrolera iraní en un corto plazo. En respuesta, Teherán habría transmitido, a través de intermediarios, sus líneas rojas en temas estratégicos, incluyendo el programa nuclear y el control del estrecho.
La confrontación verbal y operativa entre ambas naciones mantiene en alerta a la comunidad internacional, ante el riesgo de afectaciones al comercio global y a la estabilidad en Medio Oriente.







