El portero Guillermo Ochoa anunció que formará parte de la Selección Mexicana en la Copa del Mundo 2026 y que, tras el torneo, pondrá fin a su carrera profesional, en una decisión que ha reavivado el debate sobre su actualidad deportiva.

Con casi 41 años, el guardameta se encamina a convertirse en el primer mexicano en disputar seis Copas del Mundo. Sin embargo, su convocatoria no ha estado exenta de críticas, principalmente por su presente en el futbol de Chipre, donde recientes actuaciones han sido señaladas por errores puntuales.

El técnico Javier Aguirre ha sostenido que no otorgará llamados por trayectoria. Aun así, el nivel reciente de Ochoa ha generado dudas sobre si su inclusión responde a mérito deportivo o a la intención de reconocer su carrera.

No sería un precedente aislado. En procesos anteriores, Aguirre llevó a futbolistas como Jorge Campos, Alberto García Aspe y Luis Hernández al Mundial de 2002, en decisiones interpretadas más como homenajes que como apuestas por rendimiento.

La trayectoria de Ochoa presenta contrastes. Por un lado, destaca su paso por diversas ligas europeas —Francia, España, Bélgica, Italia, Portugal y Chipre—, siendo pionero entre los porteros mexicanos en el extranjero. Por otro, su carrera se desarrolló mayormente en clubes de perfil bajo, con registros de alta cantidad de goles recibidos y descensos en varias competiciones.

A nivel técnico, especialistas coinciden en que, pese a su experiencia, el arquero no logró corregir debilidades históricas, como el juego aéreo y la salida con balón controlado.

Mientras un sector de la afición respalda su presencia como un reconocimiento histórico, otro cuestiona la decisión en términos estrictamente deportivos. La convocatoria, en ese contexto, mantiene abierto el debate sobre los criterios en la conformación del plantel mundialista.

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