Una joven italiana de alrededor de 20 años desarrolló una adicción a la inteligencia artificial luego de establecer una relación cercana con un chatbot, reportaron medios locales.

De acuerdo con la información difundida, la mujer mantenía conversaciones constantes y prolongadas con la herramienta digital, la cual llegó a conocer aspectos íntimos de su vida, provocando un aislamiento gradual de su entorno social y familiar.

El caso es atendido actualmente por el Servicio para las Dependencias (SerD), organismo especializado que enfrenta por primera vez una situación de este tipo relacionada con inteligencia artificial.

Laura Suardi, especialista del SerD, explicó que esta forma de dependencia surge mediante un “diálogo” continuo con una máquina capaz de adaptarse emocionalmente al usuario.

“La inteligencia artificial puede responder conforme a lo que la persona desea escuchar, fortaleciendo progresivamente una aparente relación de amistad”, señaló.

Especialistas consideran que este fenómeno forma parte de las llamadas adicciones conductuales, donde también se incluyen las compras compulsivas, los videojuegos, el uso excesivo del teléfono celular y las redes sociales.

El caso ha reavivado el debate sobre los efectos psicológicos del uso intensivo de herramientas de inteligencia artificial y la necesidad de establecer límites en su interacción cotidiana.

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