La startup estadounidense Scribe, valuada en 1,300 millones de dólares, desarrolló un sistema que registra en silencio las actividades laborales de miles de empleados con el objetivo de entrenar agentes de inteligencia artificial capaces de reemplazar tareas repetitivas dentro de las empresas.
La compañía, fundada en 2019 en San Francisco por Jennifer Smith y Aaron Podolny, creó una extensión que se instala en las computadoras de trabajo y captura los movimientos realizados por los usuarios en distintas aplicaciones empresariales. El sistema analiza procesos, genera manuales automáticos y documenta paso a paso cómo operan las áreas internas de una organización.
De acuerdo con la empresa, más de 80 mil clientes utilizan actualmente la plataforma, entre ellos LinkedIn, HubSpot y T-Mobile. El software permite detectar ineficiencias, reducir tiempos operativos y preparar modelos de IA para ejecutar funciones administrativas y de soporte.
Scribe asegura haber documentado más de 15 millones de flujos de trabajo y observado operaciones en alrededor de 40 mil aplicaciones corporativas. Más de seis millones de empleados tienen instalada la herramienta en sus equipos de trabajo.
Entre los casos detectados por la plataforma destaca el de empresas donde empleados debían alternar entre múltiples programas para localizar información de clientes o responder preguntas simples como “¿dónde está mi pedido?”. En otros casos, trabajadores dedicaban cientos de horas a copiar y pegar información entre sistemas distintos.
La expansión de la inteligencia artificial aceleró el crecimiento de la firma. En abril pasado superó los 100 millones de dólares en ingresos recurrentes anualizados, mientras que en noviembre alcanzó una valuación de 1,300 millones de dólares tras una ronda de inversión Serie C por 75 millones.
Jennifer Smith sostiene que el objetivo no es vigilar trabajadores, sino entender cómo funcionan las organizaciones y transferir ese conocimiento a sistemas automatizados. La empresa afirma que los datos se anonimizan y que únicamente se monitorean aplicaciones laborales como Slack o Salesforce.
Sin embargo, el crecimiento de este tipo de herramientas reactivó preocupaciones sobre privacidad y vigilancia corporativa. Durante la pandemia se disparó el uso de software para monitorear productividad, y recientemente Meta informó a empleados que rastrearía actividades en computadoras para entrenar sistemas de IA, medida que generó críticas internas.
Especialistas e inversionistas consideran que este tipo de plataformas se convertirán en una pieza central del futuro laboral automatizado. La lógica, explican, es que ninguna tarea puede ser reemplazada por inteligencia artificial sin antes mapear detalladamente cómo trabajan los humanos.
Con información de Forbes US.






