La corporación estatal rusa Rosatom informó que un dron atribuido a Ucrania impactó este sábado la sala de máquinas del sexto bloque de la central nuclear de Zaporozhie, instalación bajo control ruso desde 2022. De acuerdo con la empresa, la explosión abrió un boquete en una pared del edificio, sin afectar los equipos principales de generación.

El director general de Rosatom, Alexéi Lijachov, sostuvo que se trató de una acción deliberada y afirmó que la aeronave no tripulada operaba mediante fibra óptica. Según la versión oficial rusa, el incidente constituye el primer ataque directo contra equipamiento principal de una planta nuclear. Hasta el momento, Ucrania no había emitido una respuesta pública sobre la acusación.

Lijachov señaló que el hecho incrementa los riesgos para la seguridad de la central y advirtió sobre posibles afectaciones si futuros ataques alcanzan sistemas vinculados a reactores, turbinas o mecanismos de protección. La planta de Zaporozhie, la mayor de Europa, ha sido escenario de incidentes y denuncias de ambas partes durante la guerra. La Agencia Internacional de Energía Atómica ha advertido en diversas ocasiones sobre los riesgos derivados de operaciones militares en las inmediaciones de instalaciones nucleares.

El anuncio de Rosatom se produce días después de otro episodio ocurrido en Starobelsk, localidad de la región de Lugansk bajo control ruso. Autoridades de Moscú responsabilizaron a Ucrania por un ataque con drones contra una residencia estudiantil que dejó 21 personas muertas y decenas de heridas, según cifras oficiales rusas.

Sin embargo, Kiev rechazó haber atacado un objetivo civil y aseguró que la operación estuvo dirigida contra una unidad militar rusa especializada en drones. Organismos internacionales y medios independientes han señalado que no ha sido posible verificar de manera autónoma las versiones enfrentadas debido a las restricciones de acceso en la zona ocupada.

Mientras Moscú exige una condena internacional por ambos hechos, el conflicto continúa escalando en distintos frentes. La disputa por el control de instalaciones estratégicas y la utilización de drones de largo alcance mantienen bajo observación a organismos internacionales ante el riesgo de nuevos incidentes con impacto regional.

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