Veracruz registra 70 casos confirmados de miasis por Cochliomyia hominivorax, conocida como gusano barrenador, cifra que ubica a la entidad en el segundo lugar nacional por esta enfermedad, según el Informe Mensual número 6 de la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud federal.
El reporte técnico, con corte a la semana epidemiológica 22 de 2026, indica que en el país se acumulan 412 casos entre 2025 y 2026. Los 70 casos de Veracruz representan el 17 por ciento del total nacional, siendo superado únicamente por Chiapas, que reporta 139 contagios.
Municipios afectados y demografía
En la distribución geográfica, Veracruz es el estado con la mayor dispersión del padecimiento, al registrar afectaciones en 46 municipios, lo que equivale al 21 por ciento de los 224 municipios identificados con presencia de la enfermedad en el país. En este rubro le siguen:
Chiapas: 45 municipios.
Oaxaca: 29 municipios.
Yucatán: 19 municipios.
A nivel nacional, la estadística epidemiológica muestra que el 68 por ciento de los casos se concentra en poblaciones rurales. Por género y edad, los hombres representan el 70 por ciento de los registros, con una mayor incidencia en personas mayores de 60 años. Asimismo, el 58 por ciento de los pacientes reportó contacto previo con animales (principalmente perros y bovinos), mientras que el 42 por ciento restante no refirió dicho antecedente.
Mecanismo de transmisión y síntomas
La miasis por Cochliomyia hominivorax se origina cuando la mosca deposita huevecillos en heridas abiertas o en cavidades naturales como la nariz, oídos, ojos y genitales, cuyas larvas invaden los tejidos de animales de sangre caliente y de seres humanos.
Los síntomas establecidos por la Secretaría de Salud incluyen:
Presencia visible de larvas y sensación de movimiento en la lesión.
Dolor, inflamación y secreción con mal olor.
Destrucción progresiva de tejidos en etapas avanzadas.
La autoridad sanitaria recomienda mantener la higiene, cubrir y tratar heridas, protegerse de los vectores y acudir a unidades médicas ante sospechas de infección. El protocolo de tratamiento consiste en la extracción de las larvas y la limpieza de la zona afectada para evitar complicaciones.








