Por Antulio Ficachi

En el gabinete de Seguridad de plano sacaron la calculadora, el ábaco y hasta el rosario para responderle al jefe de la DEA, Terry Cole. El estadounidense andaba muy gallito en Orlando diciendo que entre el gobierno de México y los cárteles hay una “conexión mortífera”. ¡Vaya novedad geopolítica!

Pero aquí no se quedaron de brazos cruzados y le recetaron un baño de pureza estadística: que si 59 mil detenidos, que si miles de armas decomisadas, que si toneladas de fentanilo aseguradas y, la joya de la corona, los más de 80 funcionarios municipales atrapados en la Operación Enjambre. Con tanto número alegre, casi nos quieren hacer creer que el crimen organizado en México es una especie en peligro de extinción.

Lo que llama la atención es que cuando en México juran que la soberanía no se toca y que la cooperación es “de a de veras”, las agencias gringas siguen tirando pedradas desde la comodidad de sus cumbres contra las adicciones. 

¿Será que el “cero impunidad” de este lado de la frontera no se traduce al inglés, o será que allá en Washington se hacen los sordos para no pagar su parte de la factura? 

Al final, mucha numeralia, pero la maña sigue tan campante.

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Donde las cuentas sí salieron exactas, aunque con un retraso de varios años, fue en Nueva York. Resulta que la escritora E. Jean Carroll ya cobró completitos sus 5.6 millones de dólares por concepto de daños, perjuicios y las lenguas de doble filo de Donald Trump.

El presidente norteaméricano pataleó, metió recursos de emergencia y juró por su cabellera dorada que la señora “no era su tipo”. Pero el juez no come ansias y liberó el depósito en garantía. Ahora Carroll planea meter ese dinerito directo a su cuenta de retiro. Nada mal para un fondo de jubilación patrocinado, de manera involuntaria pero muy ejecutiva, por el mismísimo inquilino de la Casa Blanca. 

¡Eso es hacer que el agresor pague las pensiones!

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Bonita forma de entender la “democracia participativa” tienen los muchachos de Morena en Veracruz. Aplicaron la máxima de “te invito a mi fiesta, pero te cobro el cover, la música y te pongo la puerta bien chiquita”.

Reformaron la ley de revocación de mandato y, ¡milagro!, los plazos para juntar firmas se redujeron a la mitad (de dos meses a uno sólo) y ahora hay que juntar el 3% de firmas en al menos 107 municipios. Es decir, para revocar a un gobernador en Veracruz se necesita más burocracia que para fundar una nueva religión o abrir un negocio en Xalapa.

Con esta jugada, En Movimiento Ciudadano preparan las maletas para irse a la Suprema Corte a interponer una acción de inconstitucionalidad bajo las siglas de ese partido político y seguir con el alboroto. Dicen los naranjas que el partido oficial le tiene pavor a la evaluación ciudadana en un estado que está de moda por la inseguridad, la violencia, la falta de medicamentos, la ineptitud y corrupción gubernamental y otras travesuras más.

Pero, claro, en el discurso morenista, “el pueblo pone y el pueblo quita”… siempre y cuando el pueblo pase por una competición de obstáculos casi imposibles.

Veremos si Darwin vuelve a tener razón: las urnas pondrán a prueba la evolución de la especie.  

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El río suena y bastante fuerte en la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV). En los bajos mundos del internet -la famosa Web oscura- anda circulando la oferta de una base de datos con 16 mil registros de la dependencia. 

Aunque las autoridades guardan un silencio sepulcral, los antecedentes de contraseñas robadas en el sector educativo estatal no ayudan mucho a la tranquilidad de los maestros y alumnos. 

A ver si no terminan justificando la filtración diciendo que los hackers “también tienen derecho a educarse”.

¡Que alguien explique!

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A falta de respuestas en el municipio de Emiliano Zapata, Veracruz, los vecinos de La Estanzuela, Paso Ladrillo y El Chico prefirieron el “método tradicional” y bloquearon la carretera Las Trancas-Coatepec. Y es que, cansados de una vía tan resbaladiza como pésimamente ejecutada, los colonos decidieron que ya estuvo suave de promesas de escritorio.

El detalle es que al alcalde neomorenista, Daniel Baizabal -quien ha brincado con singular alegría por cuanto partido político le ha dado cobijo-, la seguridad vial le entra por un oído y le sale por el otro. Dicen en el ayuntamiento que el edil anda sumamente ocupado cuadrando las cuentas de sus pasadas (y frustradas) campañas, buscando con desesperación cómo recuperar la “inversión”.

Al final, en las prioridades de ese ayuntamiento no está la pavimentación y la seguridad de la gente, ellos pueden esperar sentados, lo importante son los negocios, esos no perdonan. ¿Verdad, “Dani”?

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