Por Antulio Ficachi
En los altares del morenismo el incienso del triunfalismo se extinguió, dejando un denso esmog de angustia. La más reciente encuesta sobre la renovación de gubernaturas en 2027 cayó como cubetazo de agua helada: el PAN afianza territorio en Chihuahua, Sonora, Aguascalientes, Querétaro y Baja California, mientras un resucitado PRI avanza con ritmo en Sinaloa, Michoacán, Colima, Nuevo León, Zacatecas y Tlaxcala. Al guinda a duras penas le alcanza para retener BCS, Nayarit, Guerrero y Quintana Roo, cediendo San Luis Potosí al Verde y Campeche a la marea naranja de MC.
Tras casi ocho años de prédicas e incongruencias monumentales, la factura por la ineptitud, los señalamientos oscuros y la soberbia de sus cuadros impresentables cobra altísimos intereses. Este desplome no sólo amenaza con desmantelar la aplanadora legislativa en el Congreso de la Unión, sino que le coloca un pesado lastre a la científica presidenta Sheinbaum.
Si la tendencia se consolida, el naufragio del navío transformador será épico ante un electorado que ya le agarró el gusto al viejo refrán: “El pueblo se cansa de tanta pinche transa”.
El mapa político rumbo al 2030 está a punto de reiniciarse y, de seguir así, más de uno terminará directamente con boleto de ida a “La Chingada”.
***
Entre el maquillaje digital, la sonrisa prefabricada y la pose para la fotografía institucional, a Marina del Pilar Ávila se le desmorona Baja California a pedazos.
Mientras la delincuencia organizada impone con impunidad el terrorífico “cobro de piso” y estrangula la economía local, a la mandataria morenista se le percibe bastante más afligida por la eventual cancelación de su visa norteamericana que por el desmantelamiento de la paz pública en la entidad.
El Índice de Paz 2026 viene a certificar el naufragio institucional de una gestión que prefiere la cosmética del boletín oficial a la crudeza de la realidad.
Sin salvoconducto para cruzar la frontera y con la criminalidad despachando en la puerta de los ayuntamientos, el verdadero distintivo de la gobernadora es haber transformado un sangriento estado de sitio en un mero catalogo de imágenes de pasarela.
¡Loables alcances del “segundo piso de la transformación”… o como se llame la tragicomedia!
***
En la comarca veracruzana no hay nada nuevo bajo el sol, salvo cuando la 4T decide montar una función del ‘teatro de lo absurdo’ que haría palidecer a Samuel Beckett, Jean Genet y Eugène Ionesco. Tal fue el caso del “informe de resultados” de la senadora suplente Raquel Bonilla, una verdadera pieza dramática sobre la incapacidad de la política morenista para comunicarse con la realidad.
Al escenario saltó la gobernadora Rocío Nahle, custodiada por todo el aparato estatal y ante un recinto abarrotado… cortesía del personal de la Secretaría de Educación, convocado “voluntaria y enérgicamente” para el aplauso obligado. El montaje, desde luego, buscaba proyectar la ilusión de que la titular de la SEV posee más músculo, capacidad y resultados que Supergirl.
Pero la tramoya de simular fuerza engaña a pocos. Que la propia gobernadora tuviera que acudir a blindar el evento sólo confirma lo que se murmura: en el ánimo social pesan más los desencantos que las simpatías hacia la abnegada admiradora de Nicolás Maduro.
Eso sí, el atronador e impostado coro de “¡No está sola!” retumbó con tal vehemencia que varios juran que el eco llegó directo hasta cierta prisión de Nueva York.
A doña Raquel bien podría darle el ‘síndrome del mal olor a pies’: todo el mundo a su alrededor nota que el sudor ya hizo química con las bacterias, pero ella sigue buscando quién padece podobromhidrosis.
***
Y como en este bendito Golfo todo se resuelve entre serpentinas, festivales de temporada y proyectos con acabados de maqueta de primer semestre de arquitectura -pero presupuestados a precio de ingeniería aeroespacial-, a nadie sorprendió que la gobernadora colmara de parabienes a la cantante Yuri por sus cincuenta años de carpa. Le aplaudió con fervor el “promover a Veracruz”.
Vaya situación. Si la mandataria -veracruzana por auto decreto, más no de cuna como la artista- profesara ese mismo ‘amor’ por la seguridad, el desabasto de medicinas, la salud pública, la transparencia y el rigor en el perfil de sus colaboradores, la entidad figuraría como un verdadero orgullo nacional, sin la apremiante necesidad de rentar matracas, publicistas y plumas de alquiler.
Suele decirse que el buen gobierno no es el que se proclama en la farándula, sino el que se constata en la cotidianeidad del ciudadano.
¿Habrá en el alto mando la lucidez para entender que en la política y la comunicación el afecto no se demuestra con ovaciones a la televisión o likes en redes sociales, sino con resultados tangibles y cuentas claras?
***
Al que se le vino abajo el telón -o más bien la caja fuerte- fue al jerarca del balompié mundial, Gianni Infantino.
Es bien sabido que en la FIFA el filantropismo siempre cotiza en dólares; pero pretender privatizar una tajada del certamen mundialista para asignarse un modesto estipendio de 30 millones de dólares ya roza las altas cumbres de la picardía financiera.
En los señoríos de la UEFA no le festejaron la jugada; al contrario, le mostraron la tarjeta roja directa, contrariados por no haber sido convidados al reparto del botín. El problema para el dirigente suizo-italiano es que la fiesta concluye en 2027 y esta atrevida gambeta lo agarró en severo fuera de lugar.
Lamentable para el que venía cobrando holgadamente.

