La estrategia de coerción financiera unilateral implementada por Washington contra Teherán genera severos rechazos en la arena internacional. En un reciente editorial, el periódico estatal chino Global Times cuestionó duramente la denominación de la Operación ‘Paria Económico’ —bautizada por la administración estadounidense como un ‘Día D económico’— al calificar la analogía histórica con la Segunda Guerra Mundial como un desacierto desprovisto de legitimidad internacional.
El análisis del medio asiático enfatiza la falta de respaldo jurídico y los riesgos estructurales de la medida:
- Ilegitimidad diplomática: A diferencia del desembarco de Normandía, respaldado por la coalición antifascista, la actual embestida económica carece de la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU y violenta el derecho internacional.
- Ineficacia histórica: Tras casi medio siglo de presiones económicas infructuosas, las nuevas medidas pretenden asfixiar exportaciones de crudo que rondan los 287.000 barriles diarios. Sin embargo, Teherán mantiene el control geopolítico sobre el estratégico estrecho de Ormuz y una probada capacidad de resistencia.
- Armetización del dólar: El uso de sanciones secundarias busca restringir de forma extraterritorial el comercio de terceros países, amenazando con expulsar del sistema monetario global a quienes mantengan lazos comerciales con Irán. Esta política genera tensiones directas con potencias como China, India y Turquía, así como con aliados europeos.
- Impacto en mercados energéticos: En un contexto donde el petróleo registra incrementos superiores al 50 %, el endurecimiento de bloqueos amenaza con encarecer aún más la energía, disparar la inflación mundial y desestabilizar la logística energética global.
El posicionamiento chino concluye que la imposición unilateral resulta ineficaz en el marco de un orden multipolar, señalando al diálogo diplomático como la única vía sostenible para evitar una escalada de mayores proporciones.








