Una pareja decidió seguir adelante con su boda en Bulacán, Filipinas, pese a que la iglesia donde se celebró la ceremonia estaba inundada. 

Los novios y sus invitados avanzaron por el pasillo cubierto de agua; la novia había ordenado alterar su vestido para poder caminar con mayor facilidad. 

Aunque familiares y allegados les recomendaron aplazar el enlace, la pareja optó por mantener sus planes e intercambiar sus votos en el templo anegado.

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