En una declaración que reconfigura el panorama geopolítico de la región, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvo que Washington asumió el control de Venezuela tras la acción militar realizada en enero pasado, la cual culminó con la destitución de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores.

Durante un acto público, el mandatario estadounidense aseveró que los rendimientos económicos derivados de esta operación han cubierto los costos de la intervención militar en más de cincuenta ocasiones. Asimismo, señaló que ambas figuras enfrentarán procesos judiciales por cargos graves, sugiriendo la posibilidad de incorporar señalamientos por el presunto vaciamiento de recintos penitenciarios hacia territorio norteamericano.

El jefe de Estado norteamericano destacó que la industria energética venezolana experimenta un proceso de reestructuración impulsado por firmas trasnacionales de origen estadounidense, citando compromisos de inversión privada enfocados en la rehabilitación de la infraestructura petrolera y el envío continuo de crudo hacia las refinerías de Houston.

Estas afirmaciones suceden a la reciente gira de trabajo del secretario de Energía estadounidense, Christopher Wright, a la capital venezolana para formalizar instrumentos contractuales con corporaciones internacionales. El marco bilateral proyecta un esquema de colaboración energética a largo plazo enfocado en la atracción de capitales para el desarrollo industrial de la zona, conservando las partes los términos sobre la soberanía y titularidad de los recursos naturales conforme a los comunicados oficiales emitidos por las autoridades locales.

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