Durante la oración del Ángelus de este domingo, el Papa León XIV reflexionó sobre el sentido profundo del «amor mutuo» dentro de la comunidad cristiana, tomando como base el Evangelio de San Mateo y la Carta de San Pablo a los Romanos. Durante su alocución, el Pontífice enfatizó que la única deuda legítima entre las personas es la del amor recíproco, planteando dos vías concretas para llevarla a la práctica cotidiana.

La primera clave señalada por el Santo Padre es la corrección fraterna, a la que calificó como un «arte delicado» que demanda sinceridad, caridad y gradualidad. León XIV instó a abordar los desacuerdos directamente y en privado antes de recurrir a la mediación comunitaria, advirtiendo que el chisme y la murmuración no aportan soluciones y paralizan a las personas, mientras que el diálogo directo educa en la verdadera libertad.

Como segundo pilar, el Papa destacó la capacidad de ponerse de acuerdo, virtud que debe extenderse no solo a la resolución de conflictos, sino a la oración compartida. Al recordar la promesa evangélica sobre la eficacia de la oración en común, el Pontífice subrayó que la fe compartida transforma la desconfianza en fraternidad, permitiendo a los creyentes reconocerse como hermanos capaces de perdonarse y escucharse en el Señor.

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