- Aunque el conde Charles Spencer ha dicho que no pretende atacar al actual rey Carlos III con sus memorias, “Swan Song: Diana, My Sister”, que se publica este martes, y sus declaraciones sin duda abren viejas heridas
El conde Charles Spencer, hermano de la difunta princesa Diana, tiene experiencia escribiendo sobre reyes británicos, pues ha publicado “Killers of the King” y “To Catch a King”; aunque ahí se refería a monarcas que reinaron en el siglo XVII.
Ahora, con su libro de memorias “Swan Song: Diana, My Sister” (“El canto del cisne: Diana, mi hermana”), que se publica este martes, y con las declaraciones que ha hecho en los últimos días a los medios británicos, se puede decir que el conde abre viejas heridas del actual rey Carlos III.
También ha dado continuidad a la larga relación que ha habido entre los Spencer y los Windsor, dos de las grandes familias aristocráticas británicas cuyos destinos se han cruzado durante siglos entre alianzas, matrimonios y luchas de poder, pero hay quien considera que ha terminado con las buenas relaciones entre ellas.
El propio padre de Diana, Edward Spencer, fue escudero del rey Jorge VI y de la reina Isabel II y, según las memorias del conde, tuvo una “conexión romántica” con la entonces princesa Isabel que la familia real acabó por cortar.
Aun así, la difunta reina Isabel fue la madrina de Charles Spencer.
De la boda de ensueño al desmoronamiento
Charles Spencer tenía 17 años cuando su hermana, de 20, se casó con el entonces príncipe Carlos en una boda de cuento de hadas en 1981. Sin embargo, según contó a la CNN en una entrevista unos años más tarde, en aquel momento su interés se centraba más en “los exámenes y practicar deporte en el colegio” que en aquel acontecimiento que atrajo la atención global.
El resto del mundo, sin embargo, quedó fascinado con la joven pareja, que tuvo dos hijos: Guillermo, en 1982, y Enrique, dos años después. Pero, entre bastidores, la relación se fue desmoronando.
“La verdad es que yo no comprendía del todo lo difícil que eran las cosas para ella a veces”, dijo Spencer en una entrevista en la cadena Good Morning America antes de que se publicara el libro.
“Esa es una de las cosas de las que me arrepiento. Ojalá hubiera podido hacer más para ayudarla”, añadió.
A principios de la década de 1990, la infelicidad de Diana acaparaba los titulares de todo el mundo, y tanto ella como Carlos utilizaban a los medios de comunicación para lanzarse acusaciones mutuas. Se divorciaron en 1996.
Un año más tarde, Diana falleció a los 36 años en un accidente de tráfico en París mientras era perseguida por fotógrafos.
En el funeral, Spencer aprovechó su elogio fúnebre para decir a los aproximadamente dos mil millones de personas que lo veían en todo el mundo que, gracias a la “magia especial” de su hermana, “nunca se extinguiría en nuestras mentes”.
Según su nuevo libro, el ahora rey Carlos III tenía una opinión diferente y las palabras del conde podrían entenderse como una respuesta a ella.
También habló de cómo la bondad de Diana resultaba “amenazante” y sobre cómo su “familia de sangre” tendría que proteger a sus hijos, comentarios que resultaron incómodos para la familia real.
También Spencer es el cisne
El conde relata en el libro que, tras conocerse la muerte de su hermana, Carlos le llamó por teléfono y que sonaba “exultante, como un ganador de la lotería”.
“Sospecho que la primera reacción del príncipe debió de ser pensar más en cómo aquel acontecimiento podría liberarle para casarse con la mujer que amaba (la actual reina Camila) que en apreciar la pérdida de alguien a quien no amaba”, reflexiona el autor.
“Ten por seguro que pronto la olvidaremos”, asegura Spencer que le dijo en esa llamada el heredero al trono británico, a lo que el palacio de Buckingham ha dicho, por medio de un inusual comunicado, que su memoria podría estar “coloreada” por el dolor.
Aun así, Spencer afirma que no quiere atacar al rey, sino hacer justicia a su hermana desmontando algunos mitos, como que siempre fue infeliz, y homenajearla recordando su carisma, ganas de divertirse y amor por sus hijos.
Copias del del libro “Swan Song: Diana, My Sister”, de Charles Spencer, en la librería Waterstones de Londres, Reino Unido, el 22 de septiembre de 2026. Crédito: Reuters
En el libro, el conde explica que Diana atravesó momentos muy bajos bajo el intenso escrutinio de la prensa tras su separación y llegó a pensar en quitarse la vida.
También sostiene que, al igual que él mismo, la princesa pudo haber tenido trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) no diagnosticado, una posibilidad que relaciona con sus problemas de concentración y aprendizaje, así como con su impulsividad y sensibilidad a la crítica.
Spencer no sólo se refiere a la muerte de Lady Di, pues ha dicho que la cercanía de su propia mortalidad le llevó a escribirlo. “Una de las razones por las que llamé a este libro ‘el canto del cisne’ es porque es mi despedida. Esta es mi última palabra, una celebración de ella”, afirmó, en alusión al mito de que los cisnes entonan una última melodía antes de morir.
Epílogo de viejas heridas
El conde ha dicho que sus palabras en el libro no “sorprenderán” a los príncipes Guillermo y Enrique, y que aspira a ser para ellos una figura “benigna” a la que puedan recurrir.
Sin embargo, hay quienes consideran que cualquier buena voluntad que quedara entre las dos familias después de la muerte de Diana probablemente se habrá perdido tras las nuevas acusaciones de Spencer sobre el rey Carlos, que han reavivado el debate sobre uno de los periodos más perjudiciales para la familia real de la historia moderna.







