Los murciélagos figuran entre los mamíferos más extraordinarios de la Tierra. Son los únicos mamíferos capaces de vuelo propulsado propiamente dicho. La mayoría de los murciélagos se orientan y cazan en absoluta oscuridad utilizando únicamente el sonido. Con más de 1500 especies distribuidas por todo el mundo, los murciélagos representan una quinta parte de todos los mamíferos vivos y desempeñan un papel vital en la estabilidad de muchos ecosistemas mediante la polinización de plantas, la dispersión de semillas y el consumo de grandes cantidades de insectos nocivos.
Sin embargo, a pesar de su extraordinaria biología y su importancia ecológica, se ha carecido durante mucho tiempo de las respuestas a algunas de las preguntas más fundamentales sobre la evolución de los murciélagos: ¿En qué parte del mundo surgieron primero? ¿Cómo están emparentadas evolutivamente las distintas familias de murciélagos? ¿Cuándo desarrollaron la capacidad de volar y la ecolocalización? ¿Y cómo adquirieron los demás rasgos inusuales que los distinguen de otros mamíferos?
Una nueva investigación ofrece respuestas a algunas de estas preguntas planteadas hace mucho tiempo.
El estudio lo ha llevado a cabo un equipo de 137 investigadores de 64 países integrado, entre otros, por Meike Mai, de la Universidad de St Andrews en el Reino Unido, y Ariadna E. Morales, ahora en el City College de Nueva York, Estados Unidos.
Abarcando 103 especies y representando a cada una de las 21 familias de murciélagos reconocidas actualmente, el equipo reunió la mayor colección de genomas de murciélagos de alta calidad de entre todas las preparadas hasta la fecha. Los investigadores combinaron métodos computacionales y de secuenciación de ADN de última generación para generar y comparar estos genomas e identificar los genes que contenían. Asimismo, integraron datos de 44 fósiles de murciélagos de todas partes del mundo para reconstruir la historia evolutiva de los únicos mamíferos con capacidad de vuelo propulsado del planeta. Amasar este conjunto de datos requirió incorporar muestras recopiladas a lo largo de décadas, procedentes de murciélagos de todo el mundo, incluidos ejemplares de algunas de las familias más raras e inusuales, hallados en los lugares más remotos.
El equipo analizó estos genomas y materiales fósiles mediante métodos novedosos y revisó el árbol genealógico evolutivo de los murciélagos, zanjando varios debates de larga duración sobre las relaciones evolutivas entre los principales grupos de estos animales.
Los resultados del estudio indican que los murciélagos probablemente se originaron en Europa, hace unos 65 millones de años, antes de extenderse por todo el mundo. Esto refuta hipótesis anteriores que sugerían un origen asiático, africano o norteamericano. Los descendientes de los primeros murciélagos se dispersaron desde Europa hacia África y, posteriormente, se propagaron por Asia, América y Australia.
La evidencia fósil también aporta pistas importantes sobre otro misterio persistente: ¿cuándo desarrollaron los murciélagos la ecolocalización?
La ubicación del género extinto Vielasia en la rama más antigua del árbol genealógico evolutivo de los murciélagos indica que la ecolocalización es anterior a la diversificación de los murciélagos modernos. Este hallazgo sugiere que dos de las características definitorias de la biología de los murciélagos (la ecolocalización y el vuelo propulsado) se establecieron poco después del surgimiento del propio grupo, lo que ayuda a explicar el extraordinario éxito evolutivo de los murciélagos a lo largo de los 65 millones de años siguientes.
El estudio se titula “Reference genomes and fossils revise bat family phylogeny and biogeography“. Y se ha publicado en la revista académica Nature.






