El indescifrable “Tato”, “Teto” o “Tito” Vega Yunes soltará este día la ubre de la subsecretaría económica de Rocío Nahle, con la venia dictada desde el Palacio del Mármol, para enfilarse a una candidatura rumbo a la curul federal por Xalapa. He aquí el más vivo retrato del simulacro democrático contemporáneo, ese donde el poder se autogenera y se recicla a sí mismo en una incesante autofagia burocrática. ¿El supuesto adversario? Román Moreno, alfil de Movimiento Ciudadano, quien tendrá que medir fuerzas frente a una maquinaria guinda acostumbrada a la chequera.

Pero el verdadero drama existencial y operativo de esta tragedia de banqueta radica en la geografía municipal. Como la alcaldesa Daniela Griego ha demostrado ser un lúcido y penoso fracaso político-administrativo —convirtiéndose en un dolor de cabeza crónico para la grey morenista—, la gobernadora ordenó un operativo de emergencia. El bombero mayor, Ricardo Ahued, ha sido comisionado para rescatar los muebles, cargar con el milagro político desde la Secretaría de Gobierno y exorcizar todo el azufre emanado del palacio municipal antes de que el naufragio sea total.

El pronóstico meteorológico para Morena en el distrito de Xalapa pinta sumamente sombrío. No obstante, en el gran teatro de la política veracruzana, los discursos de la transformación se desvanecen en cuanto la liturgia del dedazo emite su decreto, recordando que, bajo el pragmatismo más crudo, nada fuera del presupuesto tiene salvación.

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