El terreno político y mediático en el estado de Veracruz volvió a encenderse tras un rudo choque verbal en la esfera digital. La gobernadora del estado, Rocío Nahle, reaccionó visceralmente a través de sus canales oficiales para desmentir e impugnar los señalamientos vertidos por el columnista y analista político Jorge Fernández Menéndez, quien planteó presuntos vínculos entre el entorno familiar de la mandataria veracruzana y estructuras del crimen organizado de alcance nacional.

El choque periodístico-gubernamental escaló a raíz de la publicación de la columna Indiferencia, autoría de Fernández Menéndez, en la cual el articulista analizó el panorama de inseguridad, impunidad e indiferencia institucional en diversas zonas del país. En dicho texto, el periodista aseveró que existirían presuntos nexos entre el cónyuge de la titular del Ejecutivo veracruzano y liderazgos operativos del narcotráfico:

“Hablando de Nahle, y muchos otros, asombra la indiferencia que mantienen ante datos duros, como que el esposo de la gobernadora, José Luis Peña, está relacionado con Iván Cazarín, El Tanque, líder histórico del CJNG en Veracruz, Puebla, Tabasco, Chiapas.”

Asimismo, en el mismo escrito, Fernández Menéndez criticó la postura de la administración estatal ante diversas problemáticas de carácter social e institucional:

“…y desconocen, y hasta en la mañanera se burlan, de la falta de medicinas para los niños con cáncer, un tema en el que la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle alcanza niveles de cinismo imposibles de equiparar, incluso en la propia 4T.”

La respuesta de Rocío Nahle no se hizo esperar. A través de un pronunciamiento en sus plataformas digitales, la gobernadora descalificó las aseveraciones del analista, acusándolo de sumarse a una campaña de desprestigio carente de sustento probatorio:

“Asombra la ligereza de la pluma de @J_Fdz_Menendez . Se suma al nado sincronizado para difamar y ofender a mi familia. Una rotunda MENTIRA y CALUMNIA tratar de vincular a mi esposo con delincuentes que justamente hemos aprehendido y encarcelado.”

En su mensaje, la mandataria estatal defendió el trabajo operativo realizado por las instituciones de seguridad en la entidad durante los últimos veinticuatro meses, enlistando las acciones encaminadas al restablecimiento de la paz social y la contención delictiva:

“En casi dos años de mi mandato hemos implementado una estrategia de seguridad que nos a permitido: Encarcelar a generadores de violencia, eliminar tomas clandestinas de hidrocarburos, combatir células delincuenciales, promover campañas contra las adiciones, etc.”

Finalmente, Nahle García sostuvo que la solvencia moral de su núcleo familiar se encuentra plenamente acreditada y conminó al periodista a formalizar sus imputaciones ante las instancias ministeriales correspondientes, bajo la advertencia de requerir una rectificación en caso contrario:

“Hoy Veracruz está avanzando y como gobernante mi honorabilidad y la de mi familia esta probada y comprobada. Así que, si el columnista tiene alguna prueba contra mi familia, lo exhorto a que presente la denuncia y las pruebas correspondientes porque de lo contrario tendrá que disculparse públicamente de su dicho. Ya basta que desde la comodidad de su escritorio escriba sin ética ni prueba alguna. NO SOMOS IGUALES”

Este episodio evidencia la creciente tirantez entre la prensa crítica de alcance nacional y la administración estatal veracruzana. Cuando las plumas de análisis político recriminan la falta de sensibilidad institucional y exigen rendición de cuentas frente a supuestos expedientes de inteligencia, el gobierno estatal insiste en que las publicaciones forman parte de una narrativa difamatoria que busca descarrilar los avances en materia de combate a la delincuencia e infraestructura institucional.

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