Hay ocasiones en las que la lactancia materna no va bien y pueden ser distintas la causas. Una de ellas es la anquiloglosia, cuando el frenillo lingual del bebé limita el movimiento de la lengua, lo que dificulta el agarre al pecho. En estos casos lo importante es comprobar si la lengua puede realizar de forma adecuada sus funciones.

Es importante observar cómo repercute esta dificultad tanto en el bebé como en la madre, explica la Clínica Universidad de Navarra, con motivo de la Semana Europea de la Lactancia Materna.

El binomio madre-bebé

Hay que fijarse si el bebé hace tomas muy largas, se fatiga durante las tomas o gana poco peso, mientras que en la madre pueden aparecer dolor o grietas en el pezón y dificultad para vaciar el pecho de leche, lo que puede provocar ingurgitación o mastitis.

Por eso, cuando hay dificultades durante la lactancia hay que valorar el «binomio madre-bebé» para determinar si una limitación de la lengua interfiere realmente en la lactancia materna.

En este sentido, la CUN incide en que hay que analizar la anatomía de la lengua y la movilidad durante la toma, tener en cuenta los síntomas de la madre y del bebé, así como la evolución del peso del menor.

Exploración individualizada

Si bien la valoración se puede apoyar en distintas herramientas clínicas, ninguna de ellas sustituye una exploración individualizada.

“Una escala puede estructurar nuestra exploración, pero no sustituye el juicio clínico ni la valoración de un equipo multidisciplinar”, afirma la especialista del departamento de Otorrinolaringología de la CUN, Alejandra Aguirre.

En este sentido, la matrona de la CUN y consultora internacional en lactancia materna Esther Peña añade que hay algunos signos como los chasquidos, la pérdida frecuente del agarre, los movimientos asimétricos de la lengua o la dificultad de mantener un buen sellado mientras el bebe toma el pecho, que pueden alertar de una limitación funcional por el frenillo.

Pero insiste: «Ninguna escala o signo aislado sustituye una valoración clínica individualizada”.

La frenectomía

Cuando el frenillo del bebé es restrictivo y limita la lactancia materna, no siempre es necesaria una frenectomía.

Esta técnica consiste en seccionar el frenillo lingual para liberar la lengua cuando éste limita tanto su movimiento como su función.

El tratamiento puede requerir después rehabilitación miofuncional y acompañamiento en la lactancia.

Peña explica que la indicación de la intervención debe individualizarse.

La intervención “puede mejorar especialmente el dolor de la madre y, en algunos bebés, el agarre y la eficacia de la succión, aunque no garantiza una lactancia satisfactoria, ya que en la lactancia intervienen múltiples factores”.

Por todo ello, la CUN insiste en que «es fundamental un abordaje integral que incluya el apoyo a la lactancia y el seguimiento de la funcionalidad de la lengua tras la intervención».

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