La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) consideró que las aportaciones de trabajadores y empresas para sostener el sistema de seguridad social no se reflejan plenamente en la calidad de los servicios que reciben derechohabientes del IMSS.
La cúpula patronal sostuvo en un comunicado que quienes sostienen económicamente al sistema tienen derecho a exigir que los recursos se traduzcan en una atención de calidad, oportuna y acorde con las necesidades de los derechohabientes.
A partir de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2024 del Inegi, la Coparmex aseguró que apenas 45.9% de los derechohabientes del IMSS que recibieron atención ese año acudió a esa institución, y cerca de 16 millones tuvieron que atenderse en otro lugar.
A nivel nacional, seis de cada 10 personas acudieron a establecimientos privados o farmacias, pese a que 63% reportó afiliación a una institución pública.
Ese desplazamiento tiene un costo directo para las familias, pues el gasto de bolsillo en salud aumentó 7.9% real entre 2022 y 2024 hasta alcanzar un promedio de 6,421 pesos anuales por hogar.
En 2024 representó 3.4% del gasto corriente monetario, frente al 2.7% en 2016 y 2.6% en 2018.
En comparación, los hogares mexicanos pagan de su bolsillo el doble de lo que paga el promedio de la OCDE, según la Coparmex.
Tras señalar que entre 2018 y 2024 el gasto real en medicamentos de los hogares cuya jefatura está afiliada al IMSS aumentó 98%, según México Evalúa, la organización patronal exigió informes periódicos del IMSS sobre el desabasto, sus causas y las medidas para atenderlo, con indicadores que permitan evaluar avances, mejorar el acceso a medicamentos y reducir la carga económica de las familias.
Desde su punto de vista, las recientes movilizaciones de trabajadores del IMSS han visibilizado carencias relacionadas con el desabasto de medicamentos, la insuficiencia de personal, la falta de insumos médicos y los rezagos en infraestructura que afectan tanto a quienes prestan los servicios de salud como a millones de derechohabientes.
Consideró indispensable que el personal de salud cuente con las herramientas, los medicamentos, el equipamiento, la infraestructura y el apoyo humano necesarios para desempeñar sus funciones con calidad, oportunidad y seguridad.
Sin embargo, las carencias que persisten en el sistema limitan la capacidad de respuesta del personal, y afectan tanto sus condiciones de trabajo como la atención que reciben los derechohabientes.
Coparmex afirmó que la situación también refleja desafíos de política pública que limitan la capacidad de respuesta del sistema de salud: deficiencias con la planeación y ejecución de recursos públicos, falta de coordinación institucional y dificultades para garantizar servicios oportunos y de calidad.
También señaló los retos del modelo de atención universal para asegurar cobertura efectiva, acceso a medicamentos, suficiencia de personal médico e infraestructura adecuada.
“Aunque los presupuestos del IMSS y de IMSS-Bienestar están separados, ambos comparten hospitales y clínicas de segundo y tercer nivel. Esa carga compartida satura los servicios y genera costos que deben considerarse en la planeación financiera del instituto para asegurar su sostenibilidad en el mediano y largo plazo”, manifestó.
Añadió que el IMSS debe garantizar que los recursos aportados por trabajadores y empleadores respondan a las necesidades de la población asegurada.
Expresó que ampliar la atención sin financiamiento suficiente compromete la viabilidad del sistema, por lo que es indispensable transparentar el uso de los recursos y rendir cuentas sobre los resultados y la calidad de los servicios.







