Ningún poder político, económico, religioso o ideológico tiene la facultad de adueñarse de las personas, manipular su conciencia o disponer de su vida, aseveró la Arquidiócesis de Xalapa a través de su comunicado dominical emitido este 18 de octubre, en el cual hizo un llamado explícito a defender la dignidad humana y la libertad ante cualquier pretensión de dominio.
En el documento oficial número 642, denominado Nadie puede ocupar el lugar de Dios, el vocero archidiocesano, el presbítero Juan Beristain de los Santos, analizó el alcance de la máxima bíblica: “Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”.
Al respecto, la representación eclesiástica sostuvo que dicho pasaje del Evangelio de San Mateo frecuentemente se interpreta de manera sesgada para relegar la fe al ámbito privado y dejarla fuera del debate público. No obstante, subrayó que la enseñanza de fondo marca un límite claro a las autoridades civiles que pretendan situarse por encima del ser humano e imponer una lealtad absoluta u obediencia ciega.
Si bien la institución reconoce las facultades y legitimidad de las autoridades gubernamentales, enfatizó que la persona no es propiedad del Estado ni de los grupos de poder que ostentan el control económico o la influencia ideológica. La dignidad de cada individuo, remarca el texto, halla su sustento en Dios, quien salvaguarda y promueve la libertad fundamental.
Asimismo, la Arquidiócesis advirtió que este precepto cuestiona de fondo toda estructura de dominación y recuerda que la labor de los creyentes no es ejercer control sobre el prójimo, sino servir, acompañar y aportar a la edificación de la justicia, la paz y el bienestar colectivo.
Finalmente, el organismo diocesano exhortó a la ciudadanía a mantenerse atenta ante actores o grupos que intenten usurpar el lugar de Dios y subordinar la conciencia ajena, instando a la sociedad veracruzana a actuar con respeto a la autonomía individual y a edificar un entorno donde prevalezcan la equidad y la paz social.







