• En una reunión con unos dos mil miembros de más de 150 clubes de lectura españoles, el ganador del Premio Princesa de Asturias de las Letras dijo que sólo mencionar la inteligencia artificial le hace sentirse “muy cansado”

“No me siento amenazado por la inteligencia artificial hasta que sea más inteligente y escriba mucho mejor, pero para entonces ya estaré muerto… Los jóvenes sí deberían estar preocupados”, dijo con ironía el escritor inglés Julian Barnes este martes en la ciudad española de Oviedo. 

Tras aclarar que sólo mencionar la inteligencia artificial (IA) le hace sentirse “muy cansado”, Barnes reconoció que, aunque no sea científico ni pueda decir si la IA será capaz de hacer algo creativo o si seguirá siendo “meramente imitativa”, por el momento “no muestra ningún sentido del humor”, ya que únicamente genera contenido basado en lo que ya existe.

El autor de “El loro de Flaubert” (su tercera novela, con la que ganó el Memorial Geoffrey Faber Prize y el Prix Médicis en 1984) recordó que en cierta ocasión una periodista le pidió a una IA un párrafo de inicio de una novela nueva de Julian Barnes, y que el resultado fue un mero plagio “y el resto imitación”.

Agregó que, en caso de que esta tecnología sea capaz de hacer algo “original”, los escritores tendrán “un problema”, aunque se mostró escéptico sobre la posibilidad de que algo así llegue a ocurrir, “ni que pueda escribir ‘Madame Bovary’ o ‘La Regenta'”.

“Escribir dando cátedra no me interesa”

Barnes, quien el próximo viernes recibirá el Premio Princesa de Asturias de las Letras en la misma ciudad de Oviedo, hizo esas declaraciones durante el encuentro “Pensamiento, verdad y belleza”, con unos dos mil miembros de más de 150 clubes de lectura españoles.

En su diálogo con los lectores, el novelista británico subrayó que el fin último de la literatura “es decir la verdad conforme a la manera en la que el autor del libro ve el mundo”.

También dijo que el compromiso social de un escritor debe plantearse en función del tipo de sociedad en la que escriba y el grado de libertad que disfrute, por lo que, personalmente, admira a Emile Zola, “pero más a (Gustave) Flaubert, el mejor escritor de la historia”.

A su juicio, cuando un escritor elabora su obra “le está diciendo a la raza humana cómo es y cómo puede encontrar sus propias respuestas”, algo que siempre va en función del temperamento del lector, dado que en su caso no escribe para decir a la gente cómo tiene que vivir.

“Escribir dando cátedra desde una silla muy elevada no me interesa en absoluto”, recalcó.

Por su humor, “optimismo melancólico y pesimismo alegre”

Ganador del premio Booker en 2011 (por “El sentido de un final”) y Caballero de las Artes y de las Letras de Francia, Barnes vive desde hace años con un cáncer de sangre que le ha debilitado gradualmente. A pesar de ello, publicó este año “Despedidas”, una obra híbrida de ficción y memoria que repasa aspectos de su biografía y que ya ha anunciado que será su última.

Sobre el primer escritor inglés y el segundo británico en obtener el galardón español, tras el concedido en 2001 a Doris Lessing, “el jurado ha destacado su condición de extraordinario narrador y ensayista, dotado de humor, ironía y de un ‘optimismo melancólico y un pesimismo alegre’, según sus propias palabras”, señala la Fundación Princesa de Asturias.

La fundación agrega que “Barnes ofrece una visión lúcida, cálida y compasiva de la condición humana, empleando la memoria como elemento configurador de la identidad —sin renunciar a la imaginación— y situando el amor como principio fundamental”.

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