Por Antulio Ficachi

¡Qué zurra, señora mía, qué tremenda zurra! Al rubio de la permanente perfecta y la boca de trompeta, Donald Trump, se le vino el mundo encima. Allá en el imperio, la llamada “Ola Azul” no sólo le mojó la pólvora: le propinó un revolcón electoral que dejó a su administración patas arriba, convertida en un tristísimo “pato cojo” pastando sin dientes en el Congreso.

Los demócratas arrasaron. Se despacharon con la cuchara grande en la Cámara y levantaron cinco escaños en el Senado que ni en sueños contemplaban. Cayeron feudos sagrados del conservadurismo como Texas, Kansas, Iowa y Carolina del Sur. El campesinado y la clase obrera, exprimidos por la inflación y los caprichos arancelarios del magnate, le cobraron la factura en las urnas.

Hasta el New York Times llegó el mandatario a balbucear que “estaba dispuesto a aceptar los resultados”, aunque luego le salió lo chimoltrufio: que siempre sí quería diálogo, pero amenazando con desenfocar el garrote del veto. ¡Ay, Don Donald! El líder demócrata Hakeem Jeffries lo puso en su sitio sin anestesia: “El pueblo se cansó del extremismo y la corrupción”. Y por si fuera poco, Robert García, desde el Comité de Vigilancia, le mandó un recado con dedicatoria: “Vayan contratando abogados”.

El asunto agarró un sabor harto tricolor. Texas eligió a la primera gobernadora latina de su historia, la abogada de McAllen, Gina Hinojosa —hija de don Gilberto, viejo lobo de mar del Partido Demócrata tejano—, quien mandó a volar al ultraconservador Greg Abbott a base de puro discurso populista y defensa de la escuela pública. En el mismo estado, el muchachón James Talarico conquistó el Senado, y Bobby Pulido —sí, el mero mero de Desvelado— le pegó una serenata de votos a la republicana Mónica De La Cruz en el Valle del Río Grande para meterse a la Cámara Baja.

Por si faltara folklor: Xavier Becerra se convirtió en el primer gobernador latino electo en California en más de siglo y medio; Deb Haaland amarró Nuevo México como la primera gobernadora indígena; Keisha Lance Bottoms pintó de azul a Georgia; Byron Donalds se quedó con Florida y Aaron Ford con Nevada. Hasta New Hampshire hizo historia enviando a Chris Pappas como el primer senador abiertamente gay. ¡Tómala!

¿Y en Palacio Nacional? Doña Claudia Sheinbaum, con té de tila, aplicó su clásica cabeza fría “esperar a ver de qué lado masca la iguana”. Dijo que es muy temprano para saber si habrá viraje en la relación bilateral, pero no ocultó el gusto por los triunfos de Hinojosa y Becerra. 

¡Faltaba más!

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Donde las barbas del vecino ya se pusieron a remojar es en el árido terreno de la burocracia electoral mexicana. La Auditoría Superior de la Federación (ASF) sacó la lupa de aumento y abrió una investigación de oficio que abarca desde el año 2000 hasta el 2025. Van sobre la pista de simulación de competencia y monopolios de “proveedores consentidos” que se han despachado billones en el INE y los OPLEs durante el último cuarto de siglo.

Y como en Veracruz el agua siempre salpica, el golpe pegó directo en la céntrica calle Juárez de Xalapa. El OPLE local fue notificado para que suelte las tripas de sus expedientes, particularmente en contratos que rebasan los 303 millones de pesos para papeleo, material electoral y monitoreo.

La presidenta del organismo, Marisol Delgadillo, salió a dar la cara raspando el piso y haciéndose la aparecida: juró, perjuró y casi le prende una veladora a la Virgen para sostener que en su pulcro santuario no existen santos patronos ni “empresas mimadas”, tirándole muy conveniente y olímpicamente la bolita a las benditas ánimas del pasado.

Lo que doña Marisol se guarda bajo el dobladillo es la “alegría” que trae la gobernadora Rocío Nahle, quien con esa delicadeza de seda, ese tono de voz angelical y ese finísimo tacto diplomático que tanto la caracterizan, ya le mandó a cantar las mañanitas: le exigió, por segunda ocasión y sin derecho a réplica, la cabeza del secretario ejecutivo, Luis Fernando Reyes Rocha, servida en bandeja de plata y bien adornada con limones. ¡Qué bonita familia electoral, caray!

La ASF viene con retroexcavadora y la revisión amenaza con levantar bastantes alacranes, aunque, eso sí, nada pasará.

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Hablando de sorpresas contables, el reporte de la Cuenta Pública trajo otra bomba que deja helado a cualquiera. Resulta que el IMSS-Bienestar retuvo más de 1,618 millones de pesos destinados a medicinas e insumos para Veracruz dentro del convenio U013.

De los más de 5,000 millones presupuestados, la Federación le mandó a la entidad 3,440 millones en efectivo y se guardó el resto con la promesa de mandar los remedios “en especie”. ¿El resultado? Sólo pudieron comprobar 644.7 millones en pastillitas y gasas efectivamente entregadas. El resto quedó volando en un limbo burocrático de desabasto, cuotas no notificadas y balances que no cuadran ni a patadas. 

El expediente ya va directo al Órgano Interno de Control para ver a qué genio administrativo se le traspapeló la botica.

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Para rematar el cuadro, los xalapeños ya pueden ir preparando el aguinaldo, porque la alcaldesa Daniela Griego les tiene listo un cariñosito. Con el beneplácito del Congreso del Estado, se aprobaron las nuevas Tablas de Valores Catastrales que se traducirán en un sonoro “tarifazo” al impuesto predial a partir de enero de 2027.

Mientras 201 municipios veracruzanos decidieron apretarse el cinturón y no tocarle el bolsillo a sus paisanos para mantener la fiesta en paz, Xalapa encabeza el distinguidísimo club de apenas 11 ayuntamientos (junto a potencias como Apazapan, Nautla o Zacualpan) que prefirieron pedir más agua al pozo.

¡Ah, qué linda austeridad! Eso sí, la recaudación aumentará, pero las quejas en las ventanillas van a sonar más fuerte que los sones en la Plazuela del Carbón.

Cosas del terruño… Y lo que nos falta por ver.

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