Inspirado en Luis Spota:
Ayer, el Presidente dijo:
– ¿Podría venir a verme a Los Pinos?, a primera hora, eh?
Pepe contestó:
– A lo que usted disponga, Señor Presidente.
Enrique prosiguió:
– Junto con los sectores de nuestro partido, he llegado a una decisión, doctor Pepe… El partido y yo, consideramos…
Pepe empezó a sentir que las rodillas se le doblaban, que la luz perdía intensidad y color, que se derretían las caras de todos, que los sonidos se amortiguaban, que él mismo no existía ni estaba escuchando esas que -dichas por el Señor Presidente de la República- son siempre Palabras mayores.
