México.— El pasado 29 de septiembre el Palacio de Bellas Artes, el máximo recinto cultural del país, considerado una de las obras mexicanas más emblemáticas, celebró 85 años de haberse inaugurado, y para ello se tienen programadas diversas actividades, destacando una función de gala del Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández.

Fueron 30 años, de 1904 a 1934, los que se llevaron para realizar la obra de lo que en su origen sería el nuevo Teatro Nacional y que terminó siendo el Palacio de Bellas Artes, en el que sobresale su telón de 22 toneladas de peso construido en Nueva York.

Se trata de una cortina decorada con las cumbres nevadas del Valle de México —enfatiza el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL)—, diseñada por el escenógrafo y pintor norteamericano Harry Stoner. Está formada por 206 tableros conformados a su vez por cerca de un millón de piezas de cristal opalescente, mismos que cubren una superficie de 12.5 metros de alto por 14.5 metros de ancho, con un espesor de 32 centímetros. 

La construcción del recinto estuvo sujeta a los vaivenes de la vida política y social de principios del siglo XX, por lo que su edificación tardó 30 años en concluirse.

En el marco de la celebración del Centenario de la Independencia de México, fue el presidente Porfirio Díaz quien ordenó la construcción de este recinto, proyecto que delegó al arquitecto italiano Adamo Boari (Italia, 1863-1928), quien mantuvo la idea de erigir una obra con base en los avances más vanguardistas de la arquitectura.

Es en 1911 cuando el telón ya terminado se exhibió con éxito en Nueva York, y ese mismo año se trasladó a México en el buque Monterrey. Se terminó de ensamblar en 1912 en lo que aún se conocía como el Teatro Nacional.

Los trabajos del recinto se suspendieron en 1916 cuando Adamo Boari regresó a Italia, y es hasta 1930 cuando fueron retomados por el arquitecto mexicano Federico Mariscal (Querétaro, 1881- Ciudad de México, 1971), cambiando su nombre de Teatro Nacional por Palacio de Bellas Artes.

Además de su Sala Principal —apta para artes como la música, la ópera, la danza y el teatro—, el recinto cuenta además con las salas Manuel M. Ponce y Adamo Boari para actividades multidisciplinarias, así como ocho salas de exhibición destinadas al Museo del Palacio de Bellas Artes y al Museo Nacional de Arquitectura.

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