La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal), a través del Museo del Palacio de Bellas Artes, presentan la muestra “Arte de los pueblos de México. Disrupciones indígenas”, la cual reúne más de 500 piezas en seis núcleos temáticos, bajo el concepto curatorial de Juan Rafael Coronel Rivera —poeta, fotógrafo, narrador, crítico e historiador del arte, curador y editor— y de Octavio Murillo Álvarez de la Cadena, especialista en artes de los pueblos indígenas, así como Lucia Sanromán, directora del Laboratorio Arte Alameda y cocreadora del concepto curatorial de arte contemporáneo.

La exposición estará abierta al público a partir del 27 de enero, en el marco de la campaña #VolverAVerte, en las salas Diego Rivera, Nacional, Paul Westheim y Justino Fernández del Palacio de Bellas Artes.

La muestra reúne obras de 45 pueblos originarios de México y propone un cambio de paradigma en la apreciación de su producción artística, desde una perspectiva que busca trascender las categorías del arte occidental. Para su conceptualización se priorizó la escucha a intelectuales y artistas de diferentes culturas indígenas y de distintas especialidades. Se espera que la muestra abra cauces de discusión y réplica para que las comunidades originarias tomen cada vez más la palabra y el liderazgo en la representación de sí mismas en todos los ámbitos.

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Las piezas provienen de más de 50 acervos, entre los que destacan la Colección “Roberto Montenegro” del Inbal, así como de otras colecciones como las del Museo Nacional de Antropología, del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, el Museo Franz Mayer, el Museo Nacional de Culturas Populares, el Museo Casa Estudio “Diego Rivera y Frida Kahlo”, Fomento Cultural Citibanamex, el Museo Textil de Oaxaca, el Museo Comcáac y la Universidad Autónoma de Baja California, así como particulares.

Las obras reunidas son expresión de los conocimientos, historias, pensamientos e identidades de las colectividades creadoras y encarnan en parte sus múltiples maneras de percibir, sentir, entender y vivir el mundo, lo que da lugar a estilos genuinos y vigorosos dentro del contexto artístico contemporáneo.

Así, se podrán apreciar piezas de Salvador Xharicata, Noé Martínez, Octavio Aguilar, Yutsil, Fernando Palma, Demián Flores, Giovanni Fabián Guerrero, Kayúm Ma’ax, Saúl Kak, PH Joel, Maruch Sántiz, Ceci Gómez, Sabino Guisu, Ana Hernández y Baldomero Robles.

La exposición abre con “La utopía estética revolucionaria”, núcleo temático situado en los primeros años del México posrevolucionario, y da cuenta de la construcción del discurso nacionalista basado en la exaltación del campesinado –mayoritariamente indígena– y la reivindicación de sus expresiones culturales. A través de una minuciosa selección de obra se muestra la irrupción de postulados filosóficos y políticos que dieron lugar al concepto de las entonces llamadas artes populares.

En el segundo núcleo, “El rostro de una nación”, se expone la importancia que tuvo el arte, en particular el popular, en la construcción del Estado posrevolucionario y su discurso nacionalista. Las piezas descubren la conformación de un imaginario estético en torno a las culturas indígenas a partir de miradas externas que perseguían ideales de “pureza” y “autenticidad”.

El recorrido continúa en “Irrupciones y confluencias”, donde se abordan las artes de los pueblos indígenas en su dimensión histórica. La selección de obra refleja los cambios y continuidades en las artes a partir de los fundamentos estéticos y tecnológicos del periodo prehispánico, la confluencia con diversas tradiciones culturales y recursos plásticos a partir de la irrupción colonial y el impacto de los procesos de industrialización y globalización.

“Independencia estética”, cuarto módulo, es la columna vertebral de la exposición. Constituye un planteamiento acerca de la diversidad de cánones estéticos autónomos, distintos para cada cultura; la necesidad de superar el pensamiento occidental eurocéntrico como parámetro de universalidad y la importancia de acercarse a estas artes y sus creadoras y creadores en sus propios términos. Como muestra, las piezas revelan algunos de los valores presentes en la estética de 10 culturas diferentes.

En “Arte para la vida” se puede apreciar la estrecha relación entre la creación artística de los pueblos indígenas y la vida comunitaria en sus diferentes facetas y dimensiones. Las piezas, concebidas y hechas originalmente para cumplir diversas funciones en actividades cotidianas o ceremoniales, también han sido apreciadas y caracterizadas desde miradas externas; ello ha generado adaptaciones e innovaciones en la producción artística de los pueblos.

Por último, “Resistencias y resonancias” recupera la producción artística contemporánea, las luchas y estrategias de los pueblos indígenas para autodeterminarse en diversos ámbitos, que incluyen los de la estética y la representación. Las piezas muestran diversos caminos, enfoques y lenguajes elegidos para esos fines, desde la inserción plena en el sistema global del arte hasta la resignificación de la plástica tradicional.

“Arte de los pueblos de México. Disrupciones Indígenas” está acompañada por una publicación realizada con el apoyo de la Fundación Jenkins, que tiene como objetivo reflexionar sobre los procesos de las artes de los pueblos indígenas, los contextos de producción y circulación de las obras, los paradigmas que han definido a estas artes y los pensamientos contemporáneos sobre descolonización. Entre los colaboradores están Yásnaya Elena Aguilar, Ariadna Solís, Arturo Gómez, Federico Navarrete, Ticio Escobar, Alejandro de Ávila, Marta Turok, Sol Rubín y Lucía Sanromán, así como testimonios de los conversatorios que se llevaron a cabo con creadores e intelectuales indígenas durante el proceso de planeación de la exposición, como Maruch Sántiz, Teófila Palafox, Celerina Patricia Sánchez e Hilan Cruz, entre otros.

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