El paso de los años y la disminución de la creatividad

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El que es uno de los mayores artistas del siglo XX murió a la edad de 91 años y hasta el último de sus días no dejó de crear. ¿Disminuye la creatividad con el paso de los años? Lo más habitual es pensar que la creatividad está más asociada a los niños y a los más jóvenes. Pues bien, venimos a derribar el mito.

Medir la creatividad no es fácil. Hay que tener en cuenta que hay creaciones más productivas que otras, o que hay personas que son creativas en cantidad y otras en profundidad. Componentes esenciales en la creatividad son la inspiración y el talento (que no dependen tanto de uno mismo), pero también el entorno, las circunstancias y la formación.

¿Qué quiere decir esto? Que si la creatividad es el fruto de la combinación de unos elementos para obtener otros novedosos, las personas mayores cuentan con un impresionante bagaje para lograr la creatividad.

Existen varios estudios en los que se desecha la idea de que la creatividad esté ligada a la edad. Por ejemplo, un estudio basado en la creatividad entre los científicos publicado en la revista Sciencie, concluyó con que la probabilidad de publicar un descubrimiento importante es la misma a unas edades que a otras. Y a pesar de que si es cierto que el potencial de una persona puede ir disminuyendo con la edad debido a la falta de motivación y desarrollo, es necesario seguir estimulando esta faceta exploradora.

87 y 92 años tienen, respectivamente, dos de los grandes poetas de los que podemos disfrutar en España en estos momentos: Antonio Gamoneda y José Manuel Caballero Bonald. La realidad es que la poesía de la senectud siempre ha existido y su sentimiento y madurez suelen ser implacables.

La exuberancia literaria, ligada a la juventud de los poetas, suele desembocar en la esencia real de las cosas. Esencia que tan solo puede ser entendida y captada cuando se llega a una cierta edad. Decía Caballero Bonald en una entrevista reciente que “la vejez es sin paliativos una cabronada, una maldita sucesión de pérdidas”, pero que aún así, su cabeza seguía intacta.

Lo mismo sucede con la Filosofía, cuya tradición de autores longevos es aún más fuerte que en poesía. Ernst Jünger murió en 1998 con 103 años, un año después de publicar su última obra.

Su compatriota filósofo y sociólogo Jürgen Habermas tiene 89, y Emilio Lledó 91, ahora miembro de la Real Academia Española. Y qué decir de Gustavo Bueno, fallecido hace u par de años a la edad de 91 años, y considerado como uno de los mayores filósofos del siglo XX y principios del XXI, cuya última y controvertida obra, La fe del ateo, publicó a la edad de 81.

¿La conclusión? No es la creación la que disminuye con la vejez. Al revés: envejece quien deja de crear.

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