El pasado miércoles, en una conferencia con estudiantes de preparatoria en la ciudad de Gijón previa a recibir el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2026, el escritor inglés Julian Barnes dijo que encuentra “más verdad” en los libros que en la realidad.

Tras leer su libro “El sentido de un final”, esta declaración del novelista puede entenderse como que, de alguna manera, los personajes que aparecen en las novelas, en la literatura, son más auténticos que las personas que nos rodean, quienes no necesariamente nos dicen la verdad.

Al menos esta es la experiencia que tenemos con Tony, el personaje-narrador de “El sentido de un final”, la novela corta con la que Barnes ganó el premio Booker en 2011. 

Mentiras de apariencia inocente

En la primera parte de la novela conocemos a Tony en la preparatoria con sus amigos, entre los cuales destaca Adrian por su inteligencia, madurez y pasado turbulento. Además, sabemos del suicidio de uno de los alumnos de otro salón.

Después, vemos a Tony mientras cursa la universidad, cuando, al tiempo que se va distanciando de sus amigos, tiene su primera relación seria con una joven llamada Verónica.

Y aquí empezamos a ver “la verdad” que puede tener la literatura que difícilmente percibimos en la realidad.

Tony le oculta a Verónica algunos de sus gustos musicales y literarios por vergüenza a lo que ella pueda a pensar de él, o temor de parecerle menos atractivo, pues ella es, o por lo menos así la ve él, más culta, inteligente y con gustos más refinados desde un punto de vista artístico. 

En otro episodio, Tony dice una frase que le escuchó alguna vez a un profesor sobre un autor al que no ha leído;  Verónica le pide que explique por qué lo dice, algo que él logra a medias, pero nosotros sabemos que sólo estaba tratando de lucirse.

No somos muy distintos

Como lectores sabemos que hemos vivido una multitud de situaciones de ese estilo que no le contamos a nadie, y sabemos que quienes nos rodean también han tenido procesos similares, y que, por lo tanto, probablemente nunca les llegaremos a conocer como estamos conociendo a Tony.

Sabemos que tampoco nuestros seres queridos nos llegarán a conocer del todo, porque no somos muy distintos de Tony.

Pero no es grave, pensamos, son pequeños secretos que todas las personas tenemos y no tienen consecuencias graves… ¿Verdad?

El misterio al estilo policiaco

Además de mostrarnos al personaje, “El sentido de un final” tiene una trama con misterio y suspenso que se prolonga desde la escuela preparatoria hasta la edad madura de Tony. E incluye una muerte.

El misterio comienza con esos secretos anodinos y cotidianos, con las bromas de los amigos o de la familia de Verónica, con los dichos que nos parecieron inocentes cuando los leímos.  

Cabe agregar que Barnes es también autor de novelas policíacas, mismas que firma con el seudónimo Dan Kavanagh, de manera que no sorprende que la trama y el misterio de “El sentido de un final” sólo se resuelven y se entienden hasta el final.

Epílogo 

Durante su encuentro con estudiantes, Barnes dijo que su principal interés es transmitir “la verdad” a los lectores, en una época en la que “cada vez hay más ruido”.

También dijo que “publicar una novela es emocionante, pero también aterrador”, pues considera que el poder de la literatura es el “mayor” que ha conocido, dado que los libros “pueden llegar al cerebro, al corazón y al alma de las personas”.

Tras leer “El sentido de un final” esta frase no parece exagerada.

Publicidad