- Fernanda Tovar, directora de la película “Chicas tristes”, considera que actualmente los jóvenes lidian con conflictos éticos que antes no abordaban “porque tienen más información”
Para la debutante cineasta mexicana Fernanda Tovar, el tema del consentimiento en las relaciones sexuales “se ha cerrado en falso”, por lo que ella lo abordó en su película “Chicas tristes” que está en competencia en estos días en el Festival de San Sebastián.
La película está basada en una “historia personal”, según dijo Tovar a EFE en entrevista sobre la cinta que compite en la sección Horizontes Latinos, en la que también están otras películas de directores mexicanos: “Moscas” de Fernando Eimbcke, “Ceniza en la boca” de Diego Luna y “Seis meses en el edificio rosa con azul” de Bruno Santamaría Razo.
“Chicas tristes” relata la historia de una joven de 16 años que en una fiesta coquetea con un chico que le gusta y que termina sufriendo un abuso sexual.
El hecho conmociona a la joven, quien al día siguiente le pregunta a la IA que es lo que le ha pasado y la respuesta es “te ha violado”.
“Los jóvenes de ahora lidian con conflictos éticos con los que no se lidiaba antes porque tienen más información”, reflexiona Tovar.
La realizadora empezó a trabajar en esta historia hace ocho años y cuando vio que la producción se atrasaba pensó que “cuando lograra acabar la película el tema estaría solucionado”, porque se había abierto el debate después de que salieran a la luz varios casos y eso “era esperanzador”.
Sin embargo “no fue así, sino que lo que pasó es que se dejó de hablar del tema porque es incómodo y se cerró el debate sin que solucionara”.
La amistad que da respiro
En el filme, la chica que sufre la violación forma parte de un equipo de natación en el que entrena junto a su mejor amiga. El tema de la amistad es central en el largometraje porque Tovar “no quería hacer una película devastadora”, sino que quería que hubiera esperanza.
“No quería narrar una historia que te mata, sino que te salva”, añade, y la amistad es lo que ilumina las escenas.
Sin embargo, la justicia brilla por su ausencia porque, según la directora, “la realidad es así, hay impunidad”.
“El cine puede mostrar la cosas como son o como te gustaría que fueran, yo las muestro como son, aunque eso lleve a que me llamen antifeminista, como me ha pasado alguna vez”, confiesa Fernanda Tovar.
El agua también tiene un papel importante ya que las escenas en la piscina son hermosas metáforas de la amistad entre las jóvenes y dan un respiro tanto a las dos protagonistas como al espectador.
“Chicas tristes” tiene sentido de humor y belleza, pero también mucha tensión y, tras las proyecciones, explica la directora, siempre hay alguna mujer que le confiesa que la película le ha reabierto una vieja herida y le agradece que aborde el tema.







