El escritor Jean Echenoz, uno de los autores franceses con más reconocimiento internacional, reflexiona en su última novela, ‘Bristol’, sobre la fragilidad del “sujeto contemporáneo”, en una historia protagonizada por un “cineasta mediocre”, que también le sirve para diseccionar la vida urbana.

En un encuentro con periodistas el pasado viernes, antes de participar como invitado del Festival literario MOT de Girona, Echenoz ha hablado de ‘Bristol’, que en catalán publica Raig Verd y que, en castellano, Anagrama llevará a los anaqueles en el primer semestre de 2027.

Ha rememorado que se trata de una novela sobre un cineasta no muy exitoso que un día decide dirigir una película con un guión “no muy prometedor, con escenas que se deben rodar en África”, un hombre rodeado de “amores imposibles, mujeres desaparecidas y que duda”, y en la que también hay otro personaje que “conocerá en África que le acabará haciendo chantaje”.

A su juicio, a la hora de escribir es más interesante hacerlo sobre personas que tienen problemas, ya sean amorosos, profesionales o existenciales, que de personas felices.

“La gente feliz -ha aseverado- es aburridísima. A mi, siempre me ha interesado escribir sobre hombres y mujeres que pasan por problemas cotidianos o existenciales. Con ellos es más fácil jugar y reír, más que con los protagonistas abiertamente positivos”.

Otra cosa que le gusta cuando se sienta ante el ordenador, y que el humor se lo permite, es tomar “cierta distancia” con los argumentos que crea, porque le lleva a “sonreír”, esperando que al lector le ocurra lo mismo.

En cuanto al hecho de que en este título ahonde en la vida urbana y en el mundo de la creación audiovisual, ha considerado que actualmente “todo es muy dramático y, a la vez, todo es muy cómico, lo que permite jugar”.

Por otra parte, ha confesado que muchas de las situaciones que describe en sus libros se basan en hechos que le han pasado y sobre los que después ficciona.

Asimismo, le interesan los lugares que “no encajan con los cánones de belleza” al despertarle una “curiosidad que es muy novelesca”. “De la misma manera que me gustan los personajes con problemas, me gustan los lugares en los que hay dificultades e inventar a partir de eso”, explica.

Jean Echenoz en ‘Bristol’ recapacita, además, sobre el concepto de novela, recordando al lector “constantemente” a lo largo de sus páginas que lo que narra es ficción, “generando una suerte de juego” que ya utilizó en su novela anterior, “aunque aquí se presenta de manera más precisa”.

“Se trata -ha dicho- de burlarse de la novela, al mismo tiempo que se celebra, porque encuentro que la novela es como una forma de arte que cada treinta o cuarenta años se declara que está totalmente muerta y acabada, aunque vemos que persiste y es inmortal”.

Preguntado sobre si cree que en las últimas décadas cuesta más imaginar historias, Echenoz ha sostenido que la ficción “existe desde tiempos inmemoriales y, de hecho, con mucha regularidad, en los años setenta ocurría mucho, se encontraba que la novela estaba en sus tiempos finales ante el auge de otras formas, como la literatura experimental”.

“Cada cierto tiempo -ha apuntado- se declara la muerte de la novela, pero es una forma que persiste, que no desaparece y espero que la imaginación tampoco se extinga”.

En cuanto a si volverá firmar libros como ’14’, en torno a la Primera Guerra Mundial, o como los que dedicó a personajes históricos como el músico Maurice Ravel, el atleta Emil Zátopek y el inventor Nikola Tesla, el escritor ha desvelado que le gusta la idea del retrato literario y que lleva años buscando un personaje real femenino sobre el que poder crear una nueva novela, aunque “todavía no lo he encontrado”. 

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