Museo Nacional de San Carlos, el tercero más visitado de México

Anuncios
Anuncios

Carmen Gaitán, directora del Museo Nacional de San Carlos, destacó que al tomar posesión del cargo, hace seis años, el recinto estaba en el rango de “poco visitados” y hoy orgullosamente se coloca en el tercer lugar de los más frecuentados en el país por público nacional e internacional.

Entrevistada por Notimex en el marco de la próxima apertura de la exposición “Roma en México”, prevista para el jueves 6 de diciembre, la funcionaria subrayó que ese logro se ha cocinado a fuego lento a través de la presentación de muestras de alto valor artístico, estético y cultural como esa.

Al respecto, aseveró que ambos lugares “están unidos por un puente histórico y visual” y hermanados por un pasado riquísimo.

“Cuando los mexicanos llegamos a Roma y observamos el Foro Romano inmediatamente pensamos en el Templo Mayor. Ese es un puente cultural de profundas raíces y como en capas de cebolla vamos descubriendo poco a poco las similitudes que tienen las dos urbes”, externó.

Puso como ejemplo que “al transitar por las calles de Roma, el transeúnte se encuentra de pronto con un pie que en su momento fue parte de un Apolo monumental del que ya nada más queda ese pie; mientras, al estar en el edificio de la Secretaría de Educación Pública, nos encontramos con valiosos vestigios de dioses prehispánicos”.

Esos dos ejemplos hablan de la permanente convivencia del pasado con la dinámica moderna y hacen necesario que el público nacional comprenda que esa exposición plantea que para comprender y transitar por ese puente no hace falta ir París o a Berlín, sino a Roma, “donde nacieron y están los arquetipos de la belleza”, señaló.

Desde el Renacimiento artistas y sabios supieron que lo perfecto, la belleza perfecta y la verdad se encontraba desde tiempo atrás en los preceptos platónicos.

El arte se ha manifestado desde entonces a través de la perfección, que tuvo su máximo momento de gloria en el Renacimiento. Esa cascada de belleza, llegó hasta el siglo XIX.

“Roma en México”, última gran exposición en el Museo Nacional de San Carlos durante la administración saliente, es una suerte de intercambio cultural y correspondencia plástica entre Europa y el Nuevo Mundo.

Consecuentemente reunirá 93 obras que animan al espectador a conocer el ir y venir académico entre Italia y México.

En el marco del 50 aniversario de ese museo se inaugurará la muestra cuyo nombre genérico es “Roma en México/México en Roma: las academias de arte entre Europa y el Nuevo Mundo (1843-1867)”, resultado de la investigación de los profesores Stefano Cracolici (Universidad de Durham, Inglaterra) y Giovanna Capitelli (Universidad de Calabria, Italia).

Se divide en ocho núcleos: “La fábrica del prestigio”, que representa el poder de legitimación que Roma ejerce en el siglo XIX”; “Obras de viaje”, que documenta la importación a México de modelos ejemplares de pintura y escultura; “Dramatis personae”, que muestra el retrato, el género más solicitado de la época, y “Virtud de los clásicos”, que ofrece la riqueza de los temas tomados de la literatura griega y latina.

En “La riqueza del pueblo” se exhiben obras realizadas con modelos; “La escuela del paisaje” incluye paisajes creados por Landesio y pinturas del húngaro Károly Markó “El Viejo”, y el apartado “La internacional del arte sacro” tiene pinturas de carácter religioso realizadas por alumnos de la Academia de San Carlos, tanto en Roma como en México.

Mientras tanto, en el último núcleo, “El espectáculo de la historia” destacan de manera especialmente asombrosa las obras “Cristóbal Colón en la corte de los Reyes Católicos”, de Juan Cordero, y el celebrado cuadro “La primera juventud de Isabel la Católica al lado de su madre enferma”, de Pelegrín Clavé, obras maestras de esa época gloriosa de la plástica.

De la misma manera, la exposición recupera a artistas mexicanos como Tomás Pérez, Primitivo Miranda, Tiburcio Sánchez y Epitacio Calvo, así como los ya consagrados, es decir, artistas como Juan Cordero, y otros maestros de varias generaciones de artistas académicos que han trascendido las barreras del tiempo y del espacio con sus obras.

También están las aportaciones de artistas como Francesco Coghetti, Francesco Podesti y Giovanni Silvagni, quienes enviaron a la academia mexicana imponentes cuadros que ilustraron en las aulas mexicanas la manera en que se enseñaba a pintar en la academia romana.

En ese rubro destaca la presencia del italiano Eugenio Landesio, quien llegó a la Academia de San Carlos para impartir las cátedras de paisaje, perspectiva y principios de ornato.

“Los modelos europeos eran los que regían la estética del siglo XIX y todos aquellos estudiantes que eran becados para ir allá eran privilegiados porque crearon trabajos con los rasgos académicos acentuados de Europa, pero evidentemente en los que México también se impone”, consideró en su momento la directora del Museo Nacional de San Carlos.

De acuerdo con el investigador Cracolici, fue gracias al general Antonio López de Santa Anna que Roma y México tuvieron una relación estrecha en la que se mandaron a creadores mexicanos a Italia.

“En ese entonces se dio la instrucción de que el dinero recaudado por la Lotería constituyera los fondos para la reactivación de la Academia de San Carlos que permaneció cerrada de 1821 a 1824 y volvió a abrir sus puertas en 1843.

“La exposición habla de relaciones porque se aprendieron muchas cosas de Roma aquí en México y viceversa. En el siglo XIX eran dos ciudades similares porque tenían casi el mismo número de habitantes, 170 mil, y compartían una riqueza histórica.

Por su importancia la exposición permanecerá abierta hasta el 28 de abril de 2019 en el recinto ubicado en Puente de Alvarado número 50, colonia Tabacalera, a dos cuadras de la Alameda central, en la Ciudad de México.

NTX/JCC/IAM

Publicidad