Lo que comenzó como una supuesta oportunidad de inversión terminó en uno de los casos criminales más notorios de la historia argentina. Entre febrero y marzo de 1979, María Bernardina de las Mercedes Bolla Aponte de Murano, conocida como Yiya Murano, asesinó a tres mujeres de su círculo cercano para no devolverles el dinero que le habían confiado.
Las víctimas fueron Carmen Zulema del Giorgio Venturini, prima segunda de Murano; Nilda Gamba; y Lelia Formisano de Ayala. Las cuatro se reunían con frecuencia en el barrio porteño de Monserrat, donde Murano prometía multiplicar los ahorros de sus amigas mediante colocaciones financieras de alto rendimiento, en un contexto de tasas elevadas durante la última dictadura militar.
De acuerdo con investigaciones judiciales y crónicas periodísticas posteriores, Murano administraba el dinero de sus conocidas, lo colocaba en circuitos informales y devolvía el capital con intereses, a cambio de una comisión. Durante un tiempo cumplió, pero a finales de 1978 comenzó a retrasarse en los pagos. Para el verano de 1979, adeudaba el equivalente a unos 300 mil dólares a las tres mujeres.
Las muertes
El primer caso ocurrió la madrugada del 11 de febrero de 1979. Nilda Gamba enfermó tras compartir una comida y tomar té en casa de Murano. Presentó fuertes dolores estomacales, entró en coma y murió horas después. El certificado médico consignó paro cardíaco, sin ordenar autopsia.
El 22 de febrero, Lelia Formisano fue hallada muerta en su departamento, luego de que vecinos alertaran por un fuerte olor. Estaba sentada frente al televisor. En el lugar se encontraron una taza de té y restos de galletas.
El 24 de marzo, Carmen del Giorgio comenzó a sentir náuseas y mareos en su domicilio. Murió antes de llegar al hospital. Testimonios posteriores indicaron que Murano ingresó al departamento de la víctima antes de la llegada de los médicos y retiró documentos.
Las sospechas se consolidaron cuando familiares advirtieron que Murano tenía deudas con las tres fallecidas y que habían desaparecido comprobantes firmados. La causa derivó en la exhumación de los cuerpos.
La investigación y condena
Las primeras autopsias no fueron concluyentes. Sin embargo, estudios posteriores detectaron cianuro alcalino en el cuerpo de Carmen del Giorgio. Murano fue detenida el 27 de abril de 1979 acusada de homicidio y estafa.
En 1982 fue liberada por falta de testigos directos, pero en 1985 la Cámara de Apelaciones la condenó a prisión perpetua por homicidio calificado y reiterado en tres ocasiones, al establecerse que el veneno fue administrado en tazas de té y masas finas.
En 1995 obtuvo la conmutación de la pena y recuperó la libertad.
Del penal a los medios
Tras su excarcelación, Murano se convirtió en una figura mediática. Participó en programas de televisión y llegó a presentarse como panelista. En entrevistas públicas negó los crímenes y se refirió al caso en tono irónico, lo que generó fuertes críticas y el rechazo de familiares de las víctimas.
Su aparición más recordada fue en 2008, en un programa de almuerzos televisivos, donde hizo comentarios alusivos al uso de veneno, escena que provocó repudio social y posteriores disculpas de la producción.
Otras denuncias y final
Según el libro Mi madre, Yiya Murano, escrito por su hijo Martín, la mujer habría intentado envenenarlo cuando era niño y le confesó los asesinatos. También se registraron denuncias por intentos de envenenamiento contra un exesposo y otros allegados, quienes sobrevivieron.
Yiya Murano nació en Corrientes en 1930 y murió el 26 de abril de 2014, a los 84 años, en un geriátrico de Buenos Aires. Fue sepultada en el cementerio de la Chacarita. Su historia inspiró libros, documentales, obras teatrales y una serie de televisión estrenada en 2025.







