A medida que se acerca una nueva Copa del Mundo, la conversación alrededor de la Selección Mexicana vuelve a concentrarse en una pregunta que ha marcado generaciones enteras. No se trata únicamente de clasificar, ni siquiera de competir dignamente, sino de romper una barrera histórica que se ha convertido en símbolo de frustración colectiva. El famoso quinto partido representa una frontera emocional, deportiva y cultural que México no ha podido cruzar desde hace décadas, a pesar de contar con continuidad mundialista, talento exportado a Europa y una afición masiva que acompaña al equipo en cada edición.

El historial mundialista de México y su peso histórico

México es una de las selecciones con mayor presencia en la historia de los Mundiales. Ha participado en 17 Copas del Mundo, comenzando en 1930 y manteniendo una presencia casi ininterrumpida hasta Qatar 2022, con excepción de 1934 y 1982. En ese recorrido ha disputado 60 partidos, logrando 17 victorias, 15 empates y 28 derrotas, con 62 goles anotados y 101 goles recibidos, cifras que reflejan una competitividad constante pero también una clara desventaja histórica frente a potencias consolidadas. Su mejor actuación sigue siendo el acceso a los cuartos de final en 1970 y 1986, ambos torneos jugados como anfitrión, lo que refuerza la idea de que el contexto ha sido determinante en sus mayores logros.

El origen del mito del quinto partido

El concepto del quinto partido no es una invención mediática reciente, sino una consecuencia directa del formato moderno del Mundial. Superar la fase de grupos implica disputar tres encuentros, mientras que el cuarto corresponde a los octavos de final. El quinto partido es el que otorga el pase a cuartos de final, una instancia que México no alcanza desde 1986, cuando fue eliminado por Alemania Federal en tanda de penales 4-1, tras empatar 0-0 en el Estadio Universitario de Monterrey. Desde entonces, el Tri ha quedado atrapado en una secuencia repetitiva que ha alimentado la narrativa de una maldición deportiva.

Las eliminaciones consecutivas en octavos de final desde 1994

A partir de Estados Unidos 1994, México inició una racha que, aunque parece positiva en apariencia, terminó convirtiéndose en una pesada losa. Fue eliminado por Bulgaria 2-1 en penales en 1994, cayó 2-1 ante Alemania en 1998, perdió 2-0 frente a Estados Unidos en 2002, fue derrotado 2-1 por Argentina en 2006, volvió a caer ante Argentina 3-1 en 2010, quedó fuera frente a Holanda 2-1 en 2014 y finalmente fue eliminado por Brasil 2-0 en 2018. Siete Mundiales consecutivos alcanzando octavos de final sin poder avanzar consolidaron la frustración alrededor del famoso quinto partido.

Rusia 2018 y la ilusión más cercana en décadas

El Mundial de Rusia 2018 representó una de las oportunidades más claras para romper la barrera histórica. México venció a Alemania 1-0 en su debut, derrotó a Corea del Sur 2-1 y cerró la fase de grupos con 6 puntos, algo que no lograba desde 1986. El equipo dirigido por Juan Carlos Osorio mostró intensidad, velocidad y una propuesta táctica valiente, con actuaciones destacadas de Hirving Lozano, Carlos Vela y Andrés Guardado. Sin embargo, en octavos de final, Brasil impuso su jerarquía con goles de Neymar al minuto 51 y Roberto Firmino al 88, cerrando otra ilusión más.

Qatar 2022 y el golpe más duro en más de cuatro décadas

La eliminación en Qatar 2022 marcó un punto de quiebre. México empató 0-0 con Polonia, perdió 2-0 ante Argentina y venció 2-1 a Arabia Saudita, finalizando con 4 puntos, la misma cantidad que Polonia, pero con peor diferencia de goles. Fue la primera eliminación en fase de grupos desde Argentina 1978, un retroceso inesperado bajo la dirección de Gerardo Martino, quien dejó el cargo tras el fracaso. El equipo anotó 2 goles, recibió 3, y evidenció problemas ofensivos y de gestión emocional en partidos clave.

El impacto cultural, mediático y económico del Mundial en México

El Mundial no solo se vive en la cancha. En México, cada Copa del Mundo genera un fenómeno social que trasciende lo deportivo. La cobertura de medios como ESPN Deportes y Fox Sports, el consumo televisivo, el turismo interno y la activación de marcas convierten al Tri en un eje económico y cultural. En ese ecosistema aparecen desde campañas publicitarias hasta promociones vinculadas a Casinos con bono de bienvenida, reflejando cómo el fútbol se entrelaza con el entretenimiento, la economía y la expectativa colectiva durante cada edición mundialista.

El Mundial 2026 y la ventaja histórica de ser anfitrión

México será coanfitrión del Mundial 2026, junto a Estados Unidos y Canadá, lo que representa una oportunidad única. El Tri jugará todos sus partidos de fase de grupos en territorio nacional, incluyendo el partido inaugural el 11 de junio de 2026 en el Estadio Azteca, que se convertirá en el primer estadio en la historia en albergar tres inauguraciones mundialistas tras 1970 y 1986. La localía, el clima, la altitud y el apoyo masivo de la afición vuelven a colocar a México en un escenario similar al de sus mejores participaciones históricas.

La base de jugadores y la experiencia internacional

El plantel actual combina experiencia y proyección. Guillermo Ochoa suma cinco Copas del Mundo, mientras que futbolistas como Edson Álvarez, Hirving Lozano, Raúl Jiménez y Santiago Giménez aportan recorrido europeo. Giménez, por ejemplo, ha firmado temporadas con más de 20 goles oficiales en competiciones europeas, consolidándose como una referencia ofensiva de cara al Mundial. Esta mezcla generacional ofrece una base distinta a procesos anteriores, donde la renovación llegó de forma tardía.

La estabilidad en el banquillo como factor pendiente

Desde 2006, México ha tenido cinco entrenadores distintos en Copas del Mundo, una rotación que ha impedido consolidar una identidad clara en partidos de eliminación directa. La falta de continuidad táctica ha sido uno de los factores más señalados por analistas de ESPN Deportes y Fox Sports, quienes han destacado que el Tri suele competir bien durante fases largas, pero carece de solidez cuando enfrenta escenarios de máxima presión.

El contexto actual y la pregunta que define a 2026

Con un formato ampliado a 48 selecciones, menos partidos previos a la eliminación directa y la ventaja de jugar en casa, México enfrenta el escenario más favorable en décadas para romper su techo histórico. Sin embargo, el quinto partido sigue siendo una deuda pendiente que no se resuelve con promesas ni con antecedentes, sino con ejecución en el momento exacto. A vísperas del Mundial, la pregunta sigue abierta y pesa más que nunca: ¿llegará México, por fin, a ese querido quinto partido?

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