• El piloto dijo que le duele cuando lo cuestionan desde su país, pues no conocen de primera mano el esfuerzo que hace día a día para mantenerse en la F1.

En el Olimpo del automovilismo mundial, donde las centésimas de segundo separan el éxito del olvido, Sergio “Checo” Pérez ha librado batallas más allá del asfalto. Sin embargo, no son los muros de Mónaco ni la velocidad de Monza lo que hoy lacera al piloto tapatío, sino el dardo envenenado de la crítica local. Esa que nace desde la comodidad de un teclado y el desconocimiento del sacrificio.

En una reciente y reveladora entrevista para el podcast ‘Cracks’, el piloto de Cadillac abrió la visera de su intimidad para dejar ver una herida que no cierra. Para Pérez, el escrutinio público en México ha cruzado la línea de lo profesional para instalarse en una zona de “dolor e incomodidad”.

El sacrificio que no se ve en la pantalla

“Duele cuando te critican… te dan ganas de decirles que no tienen ni idea de lo que estoy haciendo yo, mi familia, mi esposa y mis hijos por estar aquí”, confesó el tapatío. Con honestidad, Checo arremetió contra quienes, “con la mano en la cintura” y “detrás de una computadora comiendo papas todo el día”, cuestionan su profesionalismo o su participación en campañas comerciales.

La crítica editorial es clara. El éxito de un atleta de élite en México suele ser un arma de doble filo. Se le exige perfección absoluta, pero se ignora el desarraigo, las horas de entrenamiento y el peso emocional de mantener la bandera tricolor en la parrilla más competitiva del planeta por más de una década.

El espejo argentino: Una lección de unidad

Uno de los puntos más agudos de su intervención fue la comparación con el fenómeno que vive el piloto argentino Franco Colapinto. Checo se mostró impresionado por la forma en que el país sudamericano se ha volcado en apoyo total hacia su representante.

“Hay que aprender de otros países. Argentina tiene a todo su país apoyando a Colapinto. Como mexicanos, tenemos que mejorar mucho; apoyar a nuestra gente no solo en los buenos momentos, sino en los malos”, sentenció Pérez. Esta declaración resuena como una autocrítica social: en México, el ídolo es encumbrado hasta el cansancio para luego ser despedazado ante el primer error.

Redes sociales: El tribunal de la falsedad

Finalmente, el volante de Red Bull no dejó pasar la oportunidad de señalar a las redes sociales como una herramienta que ha deformado la percepción de la realidad. Para él, estas plataformas son “algo muy malo para la sociedad”, especialmente por la presión que ejercen sobre las nuevas generaciones, a quienes se les prohíbe fracasar.

“Que se olviden de las redes sociales, es todo falso. Eso no es la vida real”, advirtió.

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