Los Milwaukee Brewers dieron un golpe casi definitivo en la Serie Mundial al aplastar 10-1 a los Tampa Bay Rays en el tercer juego disputado en el Tropicana Field, resultado que los coloca con ventaja de 3-0 y a una victoria de conquistar el primer título para sus vitrinas. Ningún equipo ha remontado una desventaja de tres partidos en la historia del Clásico de Otoño.

Después de tomar ventaja con dos carreras en la tercera entrada, Milwaukee desató una ofensiva devastadora en la quinta, cuando fabricó ocho anotaciones y conectó siete imparables consecutivos para desmoronar al pitcheo de Tampa Bay para imponer una nueva marca. Conectaron 16 hits en total.

Brice Turang produjo dos carreras con un sencillo, Garrett Mitchell agregó otra y Cooper Pratt conectó un doblete de dos anotaciones. Sal Frelick también disparó un doble impulsor, mientras David Hamilton y Jackson Chourio contribuyeron con sencillos productores para completar el ataque.

La debacle de los Rays llegó después de que el mexicano Jonathan Aranda fuera enviado a la banca. El primera base había cometido errores defensivos determinantes en el segundo encuentro, incluido uno que permitió una carrera de Milwaukee. En la séptima entró como bateador emergente.

El mánager Kevin Cash optó por Ryan Vilade en su lugar, pero la modificación no evitó que los errores y las dificultades defensivas volvieran a castigar a Tampa Bay.

Tampa Bay reaccionó con una carrera hasta la novena, con una ventaja de nueve y el control absoluto del encuentro, los Brewers quedaron a un triunfo de levantar el trofeo. Los Rays, en cambio, afrontan una situación límite: necesitan ganar cuatro partidos consecutivos para convertirse en el primer equipo en la historia de las Grandes Ligas en remontar un 0-3 en la Serie Mundial.

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