- El organismo privado señala factores que hacen que se perciba un balance de riesgos para los precios al alza; el banco central perderá credibilidad, señala.
Banxico no alcanzará su objetivo de inflación de 3% fijado para el verano de 2026, lo que le restará una credibilidad que construyó con mucho esfuerzo y pudo mantener durante un par de décadas, según el Instituto Mexicano de Ejecutivo de Finanzas (IMEF).
La organización del sector privado indicó que uno de los mayores retos es lograr la convergencia de la inflación a la meta del banco central. Banxico prevé que esa convergencia se dará en el tercer trimestre.
El IMEF apuntó en un comunicado que si bien la inflación en 2025 logró ubicarse dentro del rango de tolerancia de Banxico al cerrar en 3.69%, la inflación subyacente persiste por encima de 4%.
La entidad monetaria tiene un margen de tolerancia para su meta de inflación de un punto porcentual hacia arriba y hacia abajo.
El IMEF calificó como preocupante observar que en su encuesta mensual de diciembre entre ejecutivos de finanzas para 2026, la expectativa es que la inflación cierre el año en 3.95% y para 2027 en 3.80%.
Los consultados anticipan una inflación mayor para este año por la presencia de varios choques que desde este mes impactan a los precios, según la organización.
Entre los principales están la inercia del ajuste que algunos precios relativos sufrieron a finales de 2024 y que se trasladan en el tiempo; otros precios “aguantaron” los ajustes que requerían hacerse para no afectar las ventas de fin de año, y el ajuste al salario mínimo de 13% para 2026 aumenta los costos laborales para producir, sobre todo de las Pymes y hace que trasladen un porcentaje a los precios de sus productos, además del impacto negativo sobre el empleo.
Además, siguen incrementándose los costos de logística de transporte de bienes debido a la inseguridad, la falta de competencia en varios sectores y la concentración industrial.
El IMEF agregó que otro factor, aunque de impacto transitorio, son los aumentos tributarios como el del IEPS y en general la incertidumbre de poder mantener la disciplina fiscal y de endeudamiento, así como la política arancelaria.
“Todos estos factores hacen que se perciba un balance de riesgos para la inflación al alza y que los efectos de segundo orden del crecimiento de los precios pudieran incrementar aún más a la inflación subyacente”, opinó.
Aseveró que posponer el alcance de la meta de inflación ocasionará una demora en bajas adicionales a la tasa de interés de referencia, por lo que tanto el gobierno como el sector privado tendrían que pagar intereses más elevados por los créditos contratados.
Tras dos quincenas al hilo con desaceleraciones, la inflación general habría repuntado en la primera de enero a 3.86% a tasa anual, presionada principalmente por la entrada en vigor de un aumento de impuestos y aranceles, según un sondeo de Reuters publicado este martes, alimentando las expectativas de que Banxico pudiera pausar el ciclo de recortes a su tasa de referencia.
El jueves el Inegi dará a conocer los datos de inflación para la primera quincena de enero.
Analistas consultados por Citi México mantienen sus pronósticos de que tanto la inflación general como la subyacente cerrarán el año en 4%, según la más reciente encuesta del grupo publicada hoy.
La semana pasada, el director para América Latina de Moody’s Analytics, Alfredo Coutiño, manifestó que el relajamiento prematuro de la política monetaria en México sin haber logrado la convergencia hacia la meta de 3% de inflación había causado la pérdida de credibilidad de Banxico.
“Ni el mercado ni los analistas creen en la efectividad de la política monetaria actual para alcanzar el objetivo de inflación”, aseguró en un reporte.







