• Matemáticas fue la carrera mejor pagada durante 2025, con ingresos promedio mensuales por 29,887 pesos, de acuerdo con un análisis del IMCO.

Matemáticas fue la carrera mejor pagada en México durante 2025, con ingresos promedio mensuales por 29,887 pesos, de acuerdo con un análisis de Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

Esa profesión desplazó a Medicina general, que ocupó el primer lugar durante los tres años anteriores, y cuyos ingresos promedio alcanzaron los 27,823 pesos. En tercer lugar se ubicó finanzas, con ingresos por 27,290 pesos.

En el extremo opuesto se hallaron Diseño curricular y pedagogía (15,934), Orientación educativa (16,240) y Trabajo y atención social (16,266 pesos).

El centro de investigación precisó que las condiciones laborales asociadas con una carrera no pueden evaluarse a partir de un solo indicador, pues los resultados varían entre campos de estudio y abarcan distintas dimensiones, como los ingresos, el desempleo, la informalidad y los puestos ocupados.

El IMCO analizó esas diferencias para más de 60 carreras en el país, y encontró que en 2025 la brecha entre la carrera con mayor y menor ingreso promedio alcanzaba casi 14,000 pesos mensuales.

Explicó que el ingreso muestra solo una dimensión de las oportunidades asociadas con una carrera. Profesiones con remuneraciones similares pueden enfrentar porcentajes distintos de desempleo o informalidad. Por ejemplo, las carreras de Formación docente primaria y Criminología y criminalística registran ingresos cercanos a 18,000 pesos mensuales, pero la informalidad alcanza 12% y 38%, respectivamente.

Al analizar la correlación entre el riesgo laboral —probabilidad de que un profesionista esté desempleado o trabaje en la informalidad— y el ingreso mensual por carrera, el IMCO observó una relación negativa, lo que indica que mejores remuneraciones suelen estar asociadas con condiciones laborales más estables, pero esta relación no está en todas las carreras.

Por ejemplo, Estomatología y Odontología combinan ingresos superiores al promedio con un mayor riesgo laboral, mientras que varias carreras de Formación docente presentan menor riesgo, pero también menores ingresos.

Una carrera con menor salario puede ofrecer mayor estabilidad, mientras que otra con mayores remuneraciones puede implicar una mayor exposición a la informalidad o al desempleo. Estas diferencias no dependen solo de la elección educativa, sino también de la capacidad de la economía para generar empleos productivos que aprovechen el talento disponible.

México tiene una fuerza laboral cada vez más preparada, pero el crecimiento de la población con estudios superiores no necesariamente se ha traducido en empleos de mayor calidad.

Entre 2020 y 2025 el número de personas con licenciatura o posgrado aumentó de 13.9 a 17.1 millones. En ese mismo periodo, el desempleo entre profesionistas bajó de 5% a 3%, mientras que la informalidad pasó de 22% a 24%.

El ingreso promedio también tuvo una recuperación. En términos reales, pasó de 16,151 pesos mensuales en 2020 a 17,795 pesos en 2025, un aumento de 10.2%.

Sin embargo, tener estudios superiores no significa necesariamente encontrar un empleo relacionado con la formación recibida. Por primera vez, el IMCO midió la vinculación entre las carreras y las ocupaciones y encontró que 54% de los profesionistas mexicanos trabaja en una ocupación que no está directamente relacionada con lo que estudió.

El fenómeno tampoco parece ser solamente una situación de los recién egresados. El porcentaje de profesionistas que trabaja fuera de su campo se mantiene prácticamente estable entre los distintos grupos de edad, lo que sugiere que la desvinculación puede mantenerse a lo largo de la trayectoria laboral.

Esta situación también tiene un impacto económico. Los profesionistas que trabajan fuera de su campo ganan, en promedio, 20% menos que quienes sí ejercen su carrera. El problema es particularmente relevante cuando existe sobrecualificación, es decir, cuando una persona ocupa un puesto que requiere un nivel educativo menor al que posee.

Aun así, el informe no plantea que trabajar fuera de la carrera elimine los beneficios de estudiar una licenciatura. Los profesionistas que no ejercen su campo ganan, en promedio, 61% más que las personas cuyo máximo nivel educativo es el bachillerato. También registran una menor tasa de informalidad: 26%, frente a 49% entre quienes tienen como máximo ese nivel educativo.

La vinculación entre estudios y empleo también varía ampliamente. Medicina general registra la mayor vinculación laboral, mientras que en los planes generales de Ciencias Sociales 90% de los profesionistas trabaja en un área distinta a la que estudió.

Para el IMCO, el reto no consiste únicamente en aumentar el número de personas que llegan a la educación superior, sino en mejorar la conexión entre formación, habilidades y oportunidades laborales. El instituto propone fortalecer la orientación vocacional desde la educación media superior, con información sobre carreras, instituciones, costos, condiciones laborales y oportunidades regionales.

Así, los datos muestran un mercado laboral con más personas preparadas y mejores niveles de empleo, pero donde persisten dos problemas: la informalidad y la falta de correspondencia entre lo que estudian los profesionistas y los trabajos que finalmente desempeñan.

Publicidad