Las grandes cerveceras y sus accionistas esperan algo de alegría en 2026. Las apuestas en el Mundial de futbol y la transición hacia los refrescos pueden ayudar a superar los desafíos de la turbulencia geopolítica, la juventud de la Generación Z preocupada por la salud y la crisis del coste de la vida.

Heineken anunció esta semana planes para recortar hasta 6,000 empleos en dos años. Carlsberg advirtió sobre otro año sombrío para el gasto del consumidor y los riesgos de una guerra comercial, y Anheuser-Busch InBev, fabricante de Budweiser, registró su menor crecimiento de beneficios desde 2020. Las tres empresas experimentaron una caída en sus volúmenes.

Pero las acciones de las tres mayores cerveceras europeas, que tienen ventas anuales combinadas de 114,000 mdd, han ganado terreno, ya que los inversores apuestan a que este año no puede ser tan difícil como 2025.

“Tenemos un muy buen año en cuanto a oportunidades para activar”, declaró el jueves a los inversores el director ejecutivo de AB InBev, Michel Doukeris, quien destacó el impulso esperado gracias a eventos como la Copa Mundial de Futbol, así como el rápido crecimiento de los productos no cerveceros y de bajo contenido alcohólico.

Las difíciles condiciones en mercados clave como China y Brasil, donde el mal tiempo ha afectado las ventas en los últimos meses, estaban mejorando, añadió, lo que hace que 2026 se vea más prometedor después de un 2025 “muy complicado”.

Una caída en las ventas de cerveza en 2025 agravó años de crecimiento decreciente o estancado, lo que provocó una caída del 8.6% en los volúmenes de cerveza de Heineken, del 6.5% en los de AB InBev y de más del 3% en los de Carlsberg desde 2022.

El año que viene se ve mejor tras un 2025 espantoso

Analistas esperan que los volúmenes de cerveza se vuelvan positivos este año, con un crecimiento promedio del 0.4% en AB InBev, del 1.1% en Heineken y del 3% en Carlsberg.

“En general, creo que 2026 podría ser un año mucho mejor en términos de crecimiento del volumen”, afirmó Javier González Lastra, analista de Berenberg, y añadió que 2025 “fue bastante espantoso” para Heineken.

Su competidor danés, Carlsberg, se ha beneficiado de una fuerte apuesta por bebidas distintas a la cerveza, concretamente mediante la adquisición de la fabricante de refrescos Britvic por 4,200 mdd, completada el año pasado, lo que le ha ayudado a compensar la baja demanda de sus cervezas.

El director ejecutivo, Jacob Aarup-Andersen, destacó un impulso para 2026 gracias a los deportes, la integración de una división de Pepsi en Kazajistán y un entorno más positivo en mercados como India y Vietnam, y afirmó que espera un crecimiento de los ingresos y el volumen este año.

“Tenemos muchas razones para ser optimistas”, declaró a la prensa.

Steve Minnaar, gestor de cartera de Abax Investments, inversor de AB InBev, advirtió, sin embargo, que las tendencias en el sector siguen siendo difíciles, a pesar de los primeros indicios de recuperación.

“No somos demasiado optimistas al respecto”, afirmó. “No diría que las cosas son más positivas, sino menos negativas”.

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