Whale Rock Capital Management, la firma fundada por Alex Sacerdote, vuelve a colocar la atención en una parte menos evidente del ciclo de la IA: las empresas que suministran herramientas, equipos de prueba, sistemas de energía, software y componentes críticos para que la infraestructura tecnológica pueda escalar.
La última cartera 13-F de la firma muestra compras en cinco compañías que no pertenecen al grupo más evidente de ganadores de la IA. En lugar de Nvidia Corporation (NASDAQ:NVDA) o Microsoft Corporation (NASDAQ:MSFT), Whale Rock aparece vinculada a Viavi Solutions Inc. (NASDAQ:VIAV), Advanced Energy Industries, Inc. (NASDAQ:AEIS), MKS Instruments, Inc. (NASDAQ:MKSI), Klaviyo, Inc. (NYSE:KVYO) y JFrog Ltd. (NASDAQ:FROG).
El enfoque encaja con la estrategia histórica de Sacerdote: detectar cambios tecnológicos de gran escala antes de que se conviertan en consenso. La firma ha construido su reputación con apuestas concentradas en tendencias como la computación en la nube y la infraestructura de IA, con una tesis que no se limita a los nombres más populares del mercado.
Whale Rock busca la próxima curva de adopción
Sacerdote suele describir su marco de inversión a través de la curva en S. La adopción tecnológica avanza despacio al principio, se acelera cuando alcanza masa crítica y después se estabiliza. El reto para un inversor es identificar qué compañías están entrando en esa fase de aceleración antes de que Wall Street lo refleje plenamente en sus estimaciones.
Whale Rock se apoya en un proceso de análisis intensivo, con reuniones con equipos directivos, proveedores, clientes y expertos sectoriales. Esa disciplina ayuda a explicar por qué una nueva posición de la firma puede atraer atención entre inversores que buscan señales de convicción institucional.
La trayectoria reciente también refuerza ese interés. El fondo long-only de Whale Rock ganó 59,3 % en 2023, mientras que su fondo insignia avanzó alrededor de 54 % en 2024, impulsado por posiciones vinculadas a la IA.
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Cinco nombres fuera del foco principal
Viavi Solutions opera en áreas de prueba de redes ópticas, monitorización e infraestructura de comunicaciones. Su papel puede ganar relevancia a medida que los centros de datos, las redes de telecomunicaciones y los clústeres de IA se vuelven más complejos y necesitan validación técnica constante.
Advanced Energy Industries suministra sistemas de conversión de energía para fabricación de semiconductores, aplicaciones industriales, centros de datos y entornos de precisión. Su perfil combina exposición a la expansión de la capacidad de producción tecnológica con demanda de soluciones energéticas especializadas.
MKS Instruments aporta tecnologías de proceso, láseres, sistemas de vacío, fotónica y herramientas de fabricación avanzada. Tras la compra de Atotech, la compañía quedó más vinculada a la cadena de suministro de electrónica avanzada y semiconductores.
Klaviyo representa una pata más orientada a software. Su negocio se sitúa en la intersección entre datos, automatización, ingresos recurrentes y expansión empresarial, con el tipo de escalabilidad que suele atraer a inversores de crecimiento.
JFrog completa el grupo desde el lado del software DevOps y la cadena de suministro de aplicaciones, un área menos visible que los chips, pero clave para empresas que necesitan desplegar, asegurar y actualizar software de forma continua.
Qué implica para los inversores
La lectura para los inversores no es que estos cinco valores sean sustitutos directos de los grandes nombres de la IA. La idea es distinta: Whale Rock está mirando partes de la cadena que pueden beneficiarse si el gasto en infraestructura tecnológica sigue desplazándose desde los modelos más visibles hacia proveedores especializados.
Ese enfoque puede ser interesante para quienes buscan exposición a IA sin concentrarse solo en Nvidia, Microsoft o los gigantes de la nube. También implica más riesgo: muchas de estas compañías son menos conocidas, pueden tener menor cobertura de analistas y dependen de ciclos de inversión en semiconductores, software o infraestructura.
La clave estará en comprobar si el crecimiento de la IA se traduce en pedidos, márgenes y generación de caja para proveedores secundarios. Si esa capa menos evidente gana tracción, el mercado podría empezar a mirar más allá de los nombres que ya dominan la narrativa.
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