La deuda pública de México en su definición más amplia —el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP)— alcanzó al cierre de julio de 2026 los 19.22 billones de pesos, fijando un máximo histórico sin precedentes. A pesar del esquema de consolidación fiscal impulsado por la actual administración para contener el endeudamiento, la inercia del gasto impidió revertir la tendencia y únicamente logró desacelerar su velocidad.
De acuerdo con reportes de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el incremento en las obligaciones financieras responde a una presión constante sobre el gasto público, la cual terminó por rebasar el desempeño histórico de los ingresos tributarios no petroleros (ISR e IVA). Aunque estos últimos alcanzaron en 2025 un récord del 15.2% del PIB, la brecha en el balance obligó al uso recurrente de mayor pasivo.
La herencia presupuestal y el salto de 2024
El acelerador del endeudamiento reciente tuvo su mayor repunte en 2024, en el cierre del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, cuando la deuda creció un 11.9% en términos reales, la mayor alza anual registrada desde 2015.
Esta acumulación de pasivos marcó el inicio de la administración de Claudia Sheinbaum, quien planteó desde su llegada la necesidad de un ajuste fiscal. No obstante, mientras la administración saliente recurrió al crédito para fondear sus programas prioritarios, la nueva gestión sumó sus propios proyectos al presupuesto, manteniendo elevada la exigencia de recursos.
A julio de 2026, la deuda representó el 51.5% del PIB. Si bien la proporción disminuyó 1.1 puntos porcentuales respecto al cierre de 2025, liga tres años consecutivos en sus niveles más altos. Asimismo, el indicador aún no refleja la mayor erogación del gasto público, la cual suele concentrarse en el último tramo del año.
Pensiones y costo financiero devoran el presupuesto
El margen de maniobra en las finanzas públicas se mantiene presionado por dos rubros ineludibles del gasto no programable:
- Costo financiero de la deuda: Entre enero y julio de 2026, el servicio de la deuda demandó 759 mil 369 millones de pesos. Aunque la cifra representa una baja del 4.9% en comparación con el mismo periodo de 2025, el impacto acumulado entre julio de 2015 y julio de 2026 muestra un disparo del 95% en términos reales, impulsado por mayores contrataciones y el alza en las tasas de interés globales.
- Pensiones y jubilaciones: El desembolso para este rubro sumó 990 mil 568 millones de pesos en los primeros siete meses del año, perfilándose a rebasar el billón de pesos en agosto. Este renglón registra un crecimiento real superior al 5% anual y un incremento del 76% en los últimos 11 años.
Ante un espacio fiscal cada vez más estrecho, analistas coinciden en que el país requiere una reforma que eleve los ingresos fiscales y reduzca la vulnerabilidad de las cuentas públicas, evitando con ello una carga desproporcionada sobre el sector formal que afecte la competitividad y el crecimiento económico.








