México volvió a colocarse en el sótano de las principales economías del mundo en materia de percepción de la corrupción. De acuerdo con los resultados del Índice de Percepción de la Corrupción 2025, el país se ubicó en el último lugar entre las 38 naciones que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), consolidándose como la economía con peor evaluación del bloque.
Con una calificación de 27 puntos en una escala de 0 a 100, México quedó por debajo de todos sus socios comerciales y países pares en desarrollo institucional. El resultado refleja un rezago estructural en el combate a la corrupción y en la efectividad de los mecanismos de control y sanción dentro del sector público.
El panorama no mejora en el Grupo de los Veinte (G20). Entre las 19 economías nacionales que conforman este foro —más la Unión Europea y la Unión Africana—, México ocupa la penúltima posición. Solo Rusia presenta un desempeño inferior, con 22 puntos, mientras que el resto de los países del grupo mantiene calificaciones significativamente más altas.
Especialistas advierten que esta posición compromete la credibilidad internacional del país y limita su capacidad de liderazgo en espacios multilaterales donde la transparencia, el Estado de derecho y la rendición de cuentas son factores clave para la atracción de inversiones y la cooperación económica.
Los resultados confirman que, pese a ligeras variaciones en la puntuación anual, México permanece estancado en los niveles más bajos de percepción de integridad pública entre las economías más influyentes del mundo.







