Durante 2025, la actividad empresarial en México exhibió un comportamiento claramente contrastante. Aunque se registró la creación de miles de nuevas unidades económicas, el país perdió alrededor de 31 mil empresas formales, lo que pone en evidencia las dificultades estructurales para sostener los negocios dentro del marco de la legalidad.

De acuerdo con cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), cerca de 31 mil empresas dejaron de estar registradas como patrones formales a lo largo del año. Esta salida del padrón patronal implica que dichas unidades económicas dejaron de cotizar ante el sistema de seguridad social y, en muchos casos, cerraron operaciones o migraron a la informalidad. La reducción equivale a una caída aproximada del 2.9 por ciento en el número total de empleadores formales en el país.

En sentido opuesto, el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE), del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), reportó el registro de miles de nuevos negocios durante 2025. Entre ellos se contabilizan 7 mil 917 unidades con entre 0 y 10 empleados, 3 mil 035 con entre 11 y 50 trabajadores, 212 con entre 51 y 100, y 140 con más de 101 empleados, de acuerdo con registros específicos de nuevas unidades económicas.

Si bien estas cifras reflejan dinamismo emprendedor en distintos tamaños de empresa, no abarcan la totalidad de los registros mercantiles existentes. Además, la diferencia entre las altas y las bajas de empresas revela una brecha significativa, ya que la creación de nuevos negocios no logra compensar la pérdida de patrones formales que operaban dentro del marco institucional.

Una parte importante de las nuevas unidades económicas corresponde a micro y pequeñas empresas, un segmento que enfrenta obstáculos persistentes para su consolidación, como acceso limitado al financiamiento, elevados costos operativos y una competencia intensa. Estas condiciones reducen sus posibilidades de permanencia en la formalidad y aumentan el riesgo de cierre o informalización.

La salida de 31 mil empresas del padrón del IMSS también tiene efectos directos en el empleo y la economía en general. Un menor número de empleadores formales implica una posible reducción de puestos de trabajo con seguridad social y prestaciones, así como menores aportaciones fiscales vinculadas a la actividad productiva formal.

Este escenario dual -caracterizado por la creación de nuevas unidades económicas y, al mismo tiempo, la disminución de empresas formales- cuestiona con datos la narrativa de mejora económica que presume la llamada Cuarta Transformación. Aunque desde el discurso oficial se destacan indicadores macroeconómicos y programas sociales como signos de fortaleza, los registros empresariales muestran que el entorno para sostener negocios formales sigue siendo frágil. La persistencia de esta brecha sugiere que el crecimiento económico observado no se ha traducido en condiciones estructurales que garanticen la permanencia, expansión y formalización de las empresas en México.

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