Petróleos Mexicanos (Pemex) registró una caída del 33% en el volumen de sus exportaciones de petróleo crudo durante el tercer trimestre de 2026, ubicando sus envíos al exterior en 371,272 barriles diarios. El recorte en los volúmenes colocó los ingresos por ventas externas en 2,916 millones de dólares —una baja anual del 8.4%—, a pesar de que la mezcla mexicana cotizó en un promedio favorable de 85.3 dólares por barril, 38% más que el año previo.

Esta tendencia responde a la política energética de priorizar la refinación local sobre las ventas internacionales. Con este ajuste, las exportaciones de la petrolera estatal acumulan una reducción de 68.5% respecto a 2018, periodo en el que se colocaban más de 1.180 millones de barriles diarios en el extranjero.

Actualmente, las siete refinerías del país procesan el 70% de la producción total de hidrocarburos líquidos de la empresa, una cifra superior al 59% registrado hace un año y muy por encima del 35% contabilizado en 2018. Con estas cifras, Pemex aceleró la meta trazada en su Plan Estratégico 2025-2035, superando el recorte previsto de exportaciones (estimado en 487,900 barriles por día), aunque no alcanzó el objetivo de producción de líquidos fijado en 1.675 millones de barriles diarios.

Factura de importaciones se encarece por precios internacionales

A la par del repliegue en exportaciones, el costo de las compras internacionales impactó las finanzas petroleras. Aunque el volumen total de importaciones de petrolíferos y gas licuado disminuyó 6.2% (situándose en 527,909 barriles diarios), el gasto financiero para adquirirlos escaló un 43%, alcanzando los 6,259 millones de dólares en el trimestre.

El comportamiento por combustible refleja la presión del mercado internacional:

  • Gasolinas: La compra externa bajó 3.1% en volumen (328,117 barriles diarios); sin embargo, el encarecimiento elevó su costo un 43%, demandando una erogación de 4,039 millones de dólares.
  • Diésel: El volumen importado aumentó 17.3% (81,420 barriles diarios), disparando el valor de estas compras un 88% hasta los 1,172 millones de dólares.

El repunte en el gasto en diésel responde a las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, las cuales desvincularon la cotización de este combustible del precio del crudo. El costo promedio del diésel en Texas pasó de 3.75 dólares por galón en el tercer trimestre de 2025 a un máximo histórico de 5.86 dólares por galón en el mismo lapso de 2026, un alza del 56% que derivó en la necesidad de fijar un precio máximo en el mercado interno.

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