El peso se hundía el martes a niveles no vistos desde finales de enero, debido a que preocupaciones sobre el impacto en la economía global del conflicto en Medio Oriente desataban una ola de liquidaciones en los mercados financieros.
El peso cotizaba en 17.6110 unidades, con una depreciación de un 1.8%, a medida que el índice dólar, que compara al billete verde con una cesta de divisas, subía a su nivel más alto en más de un mes.
La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán ha paralizado las exportaciones de energía desde Medio Oriente, lo que presionaba los precios mundiales del gas y el petróleo, generando temores de inflación.
“El conflicto en Medio Oriente y sus implicaciones para los precios de la energía siguen dominando los mercados cambiarios”, dijo la firma ING en una nota de análisis.
“Cuanto más se mantengan elevados, mayor será el daño a las cuentas externas de los importadores de petróleo y mayor será el lastre para el crecimiento mundial debido a la elevada inflación y la reducción de los ciclos de flexibilización monetaria”, agregó
Con el deterioro del martes, el peso apuntaba a su cuarta jornada consecutiva de pérdidas, con un debilitamiento acumulado de un 2.6%.







