Las principales compañías petroleras de Estados Unidos confirmaron que la crisis global de energéticos anunciada durante meses se materializó. Este escenario se detona por el bloqueo prolongado del estrecho de Ormuz, el descenso continuo de las reservas internacionales y los ataques recientes a instalaciones estratégicas en Oriente Medio, de acuerdo con reportes de The Wall Street Journal.

Factores determinantes del colapso

  • Agotamiento de reservas: Los inventarios comerciales de combustibles registran caídas consecutivas a lo largo de más de seis meses a escala global.
  • Ataques a infraestructura: Un atentado reciente contra un oleoducto clave en Arabia Saudita eliminó del mercado aproximadamente 2.5 millones de barriles diarios.
  • Pérdida de amortiguadores: Directivos del sector, entre ellos Mike Wirth de Chevron, señalaron que los mecanismos tradicionales para mitigar riesgos de precio y suministro ya no cuentan con margen de maniobra.

Impacto en precios y mercados

En Estados Unidos, el precio del diésel alcanzó un máximo histórico de 6.23 dólares por galón, mientras que la gasolina repuntó hasta los 4.32 dólares. Ante este panorama, la administración federal estadounidense apunta a incrementar la producción en Venezuela y ampliar la capacidad interna de refinación para estabilizar el mercado.

Paralelamente, China reanudó sus adquisiciones en los mercados internacionales tras agotar gran parte de sus reservas internas, y la multiplicación de incidentes bélicos contra buques petroleros en Oriente Medio y Ucrania mantiene una presión severa sobre la oferta de diésel refinado.

Riesgos para el Sur Global

Especialistas advierten que el encarecimiento de los energéticos y de los insumos agrícolas como los fertilizantes pone en riesgo la seguridad alimentaria internacional de cara a 2027. Economías como la de Brasil, que importa una cuarta parte de los combustibles que consume, enfrentan vulnerabilidades logísticas y de transporte ante la escasez de derivados del petróleo.

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