Con este título, hace un poco más de 60 años, el cubano Jorge Zamora compuso uno de los mayores éxitos del chachachá, que durante mucho tiempo han interpretado reconocidas orquestas de México, Cuba y Latinoamérica. La canción dice en su segunda estrofa: Cuando siento la campana por allá/ con el ritmo de un alegre chachachá/ ya se acerca el basurero/ a llevarse lo que no sirve pa ná.

Y esta semana, esa vieja composición musical encuadra perfectamente en relación a un cercano conflicto por la recolección de la basura que produce la zona conurbada de Xalapa, y que según los conocedores debe ser superior a las 700 toneladas diarias de desechos orgánicos e inorgánicos.

El asunto siempre ha sido complicado en la capital del estado. Sólo en este siglo, recordemos los primeros años del gobierno de Miguel Alemán, cuando un impulsivo edil xalapeño que ahora quiere ser diputado local por Morena, le fue a tirar contenedores de basura municipal a los pasillos del palacio de gobierno en la calle de Enríquez.

Al gobernador Alemán, el desaseado e insolente gesto del entonces alcalde Rafael Hernández Villalpando, lo impulsó a acelerar su programa de rellenos sanitarios, que primero llenó de basura Keyla Franco, la inexperta e imprudente subsecretaria de medio ambiente que no pudo terminar ese sexenio porque fue inhabilitada por 10 años debido a irregularidades financieras y otras minucias.

Así nacieron en el sexenio alemanista los primeros rellenos sanitarios en Veracruz, entre ellos el de Pinoltepec en el municipio de Emiliano Zapata, planeado para dar servicio a la zona metropolitana de la capital del estado por muchos años.

Sin embargo, tiempo después fue abandonado por Xalapa para construir su propio relleno en la congregación de Chiltoyac. Por desgracia para los xalapeños, oscuras componendas de último momento de Américo Zúñiga para concesionarlo por otro periodo a la empresa concesionaria Proactiva, orillaron al actual alcalde Hipólito Rodríguez Herrero a deshacer ese trato por su alto costo financiero para el municipio. No sabemos cómo y a qué precio se va a concluir ese revuelto asunto legal.

Por esa razón varios actores políticos del pasado y del presente, deben estarse escondiendo cada vez que sale a relucir esa sucia y pestilente trama basurística.

Pero también en Xalapa y a nivel nacional, los mexicanos empezarán a esconderse sólo con conocer los nombres de muchos de los candidatos que aparecerán en las boletas electorales, empezando por el célebre Bronco de Nuevo León, a quien un nada limpio Tribunal Electoral regresó indemne del país de los muertos políticos.

Pero, desafortunadamente para todos, ese no es el único caso para la vergüenza patria y sus manoseadas leyes. Varios candidatos a presidente, a gobernadores, a senadores y a diputados, que contendrán el primero de julio próximo, oscurecen con su presencia el de por sí gris panorama político nacional. El problema está en todos los partidos, y por lo que se observa, también en la sección de los candidatos independientes.

A como están las cosas y ante tan grande número de aspirantes cuestionados, no habría un contenedor suficiente para llevarse tanta escoria del territorio nacional.

Pero por lo pronto, y volviendo al tema municipal, a aquellos políticos que no hacen bien su trabajo en los cargos públicos -como acusan que ocurre en Xalapa- bien valdría recordarles que en ese cadencioso ritmo de origen cubano, existe también una canción que aconseja: Las clases del chachachá/ las vamos a comenzar…

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