Haciendo a un lado errores como el del criticado respaldo al Napo de las minas, la llegada de gente positiva a MORENA y otros aciertos recientes de López Obrador, han permitido levantar su campaña presidencial hasta alturas insospechadas. Hasta ahora pocos apuestan por las otras fórmulas políticas como posibles ganadores en la elección del primero de julio venidero.

Son notorios los cambios en la personalidad y en la estrategia política del Peje, en relación a lo que mostró en su primera candidatura hace 18 años. Día a día el tabasqueño suma adeptos que los otros equipos han perdido de manera torpe e inocente. Lo último que está favoreciendo a Andrés Manuel y a nadie más, es la chapucera idea que aplica desde esta semana Meade en el buscador de Google.

Si el interesado busca en Google a Andrés Manuel, a Ricardo Anaya o a Margarita Zavala, lo primero que sale allí es un promocional de Pepe Meade, el mero, mero. Y conste que este “mero, mero”, que todo indica que al final de la jornada quedará sólo como el maromero del pan, se anunciaba como el más honesto de la pradera.

Hay que recordar que cuando pasó por la SHCP este ponderado exfuncionario peñista, ordenó realizar maroma y media en el INEGI, con el fin de poder modificar a la baja, las cifras de pobreza en México, que hasta ese año bien medía el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL).

Con esta pequeña trampilla en Google, y de un solo plumazo, el “candidato de la ciudadanía”, como también se denomina Meade, cambió la percepción de honestidad que le quedaba entre la sociedad mexicana. Con lo que acaba de provocar en ese buscador, es como si se hubiera dado un tiro en el pie.

Un acierto del Peje ha sido la carta que envió esta semana al periódico El Financiero, en la que hace un guiño al sector empresarial del país y aclara los puntos que pudieran estar causando temor en los dueños del capital. En esa misiva, Andrés Manuel plantea un modelo económico como el que tuvo México en la época del Desarrollo Estabilizador, cuando el país logró crecer en su PIB a una tasa del 7 por ciento anual, algo no repetido en estas décadas de  política neoliberal.

Pero el principal acierto del candidato morenista es el de haber invitado a su equipo a Tatiana Clouthier, una mujer del norte de la república que trae en las venas la visión y la congruencia que siempre mostró en la política su fallecido padre, el célebre Manuel Maquío Clouthier.

En distintas entrevistas televisadas, Tatiana ha enseñado que el león no es como lo pintan, que Andrés Manuel es una persona que tiene sus fantasmas como todos los seres humanos, y que en su momento podrá realizar a cabalidad el cambio que sueñan los mexicanos. La señora Clouthier ha defendido con propiedad la postura y los programas que plantea AMLO, poniendo las cosas en su exacta dimensión y buscando dar tranquilidad a quienes la han escuchado.

Pudiera afirmarse que ella es uno de los principales activos con que cuenta López Obrador para lograr las grandes transformaciones nacionales que insiste en realizar. Ojalá y que el líder morenista continúe acertando. México no necesita de ningún mesías. Lo que quiere son realidades, crecimiento económico y paz social.

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