Ayer el gobernador Cuitláhuac García Jiménez agradeció a Eduardo Cadena Cerón su salida de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca (SEDARPA) y en su lugar nombró a Evaristo Ovando Ramírez, un funcionario con variados títulos académicos y timbres de alcance mundial, pero que en junio de 2019 no pudo pasar un examen para dar clases de desarrollo comunitario a nivel licenciatura en agronomía en la Universidad Veracruzana.

Eduardo Cadena honró la ineficiencia como secretario cuitlahuista y pronto se identificó como un notable cero a la izquierda en esa dependencia que se supone debe respaldar al campo jarocho cuando menos con extensionistas y subsidios mínimos.

De lo poco que se le vio, fue el hecho de presumir en reuniones que la entidad federativa se encontraba entre las cinco del país con mayor producto interno bruto (PIB) en la producción primaria, agregando sendos avances en materia ganadera. Pero sólo en palacio sorprendió y fue aplaudido, porque esa cualidad la tiene Veracruz desde hace varias décadas y lo saben bien los dirigentes campesinos y los que hacen producir la tierra.

Ni siquiera hizo nada con el cúmulo de denuncias de ganaderos en el sentido de que por el sur del estado estaban contrabandeando grandes cantidades de reses centroamericanas, afectando a los productores locales. Tampoco hizo eco del disgusto campirano por el creciente desmonte de macizos de árboles y espacios boscosos que varios pequeños propietarios de tierra hacen para incorporarse al programa federal Sembrando Vida.

Se sabe que Cuitláhuac García le ha estado rezando a los dioses para que el presidente no le corrija o lo observe. Por eso quiso dar un mazazo en esa anquilosada dependencia con el doctor Obando.

De Ovando Ramírez se conoce que fue colaborador del fallecido Román Brito Gómez en el INVEDER (Instituto Veracruzano de Desarrollo Rural), que hizo estudios superiores en el Colegio de Veracruz y en el Tecnológico de Monterrey y que fue jefe de la unidad administrativa de la Secretaría de Protección Civil.

Tiene suficientes medallas para hacer mejor papel que su flojo antecesor. Pero la institución necesita resultados claros y menos palabrería. Un titular que deje de caminar sin sentido por el territorio y que aporte programas reales, insumos suficientes y subsidios para elevar las áreas de producción, además de brindar asesoría en materia de comercialización agropecuaria.

Aires nuevos en SEDARPA que de inmediato deben rendir frutos y confianza. Es hora de que haya resultados concretos. Que Veracruz no sólo los llene de orgullo en su ego y sus alforjas. En el gobernador y en los servidores públicos también se requiere capacidad, energía y trabajo efectivo en beneficio de 8 millones de veracruzanos.

La población ya se cansó de la mediocridad y los rollos. ¡Ya chole!

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