El expresidente Lázaro Cárdenas y PEMEX reaparecen cada 18 de marzo en México. La expropiación petrolera y la reciente reforma energética son temas que acompañan a una fecha en que la población tiene opiniones diversas en torno al llamado oro negro. Especialmente desde que apareció en el escenario Andrés Manuel López Obrador, por tercera vez candidato a la presidencia de la república.

Y es que el padre de la nacionalización del petróleo es uno de los políticos que admira el tabasqueño. Y la reforma energética, uno de los asuntos más cuestionados por él.

Evoquemos lo que Cárdenas plasmó en sus «Apuntes» ese 18 de marzo por la noche, hace 80 años: «Di a conocer por radio a toda la Nación, el paso dado por el gobierno en defensa de su soberanía, reintegrando a su dominio la riqueza petrolera que el capital imperialista ha venido aprovechando para mantener al país dentro de una situación humillante».

Y aún emocionado al día siguiente, don Lázaro escribió: «He hablado al pueblo pidiendo su respaldo, no sólo por la reivindicación de la riqueza petrolera, sino por la dignidad de México, que pretenden burlar extranjeros que han obtenido grandes beneficios de nuestros recursos naturales y que abusan considerándose ajenos a los problemas del país…Hoy podrá la Nación fincar buena parte de su crédito en la industria del petróleo y desarrollar con amplitud su economía».

Y parece que el espíritu del michoacano guía los pasos y las propuestas nacionalistas de López Obrador. Y quizá el recuerdo de uno de los políticos más patriotas de la historia nacional, lo mantiene a la cabeza en las encuestas para la elección presidencial.

Su estilo ha sido cuestionado por las fuerzas del mal -cómo él dice- que insisten en compararlo con los dos últimos presidentes que ha tenido Venezuela. Incluso hay un discurso multipublicitado, en el sentido de que con él llegará el populismo y el desorden venezolano a nuestro país.

Para detener su sólido avance, se ha insistido también en la trama rusa y sus hackers informáticos, quienes «así como hicieron ganar a Donald Trump hace un año en el país del norte, harán ganar al Peje en México en julio próximo».

Pero Andrés Manuel llegará al gobierno porque el sistema lo está facilitando. Como en su tiempo, Lázaro Cárdenas pudo expropiar el petróleo porque los gringos lo consintieron, si no, eso no hubiese ocurrido. Por eso Estados Unidos es el rey del armamentismo mundial; toda una empresa dedicada a la guerra.

Ochenta años después de la expropiación petrolera, parece que los norteamericanos están de acuerdo con AMLO, porque saben que él es el que gobernará a México. No porque les agrade mucho, sino porque no hay quien lo detenga.

Pero es posible que las fuerzas que no quieren a López Obrador, estén preparando obuses, misiles y armas nucleares para tirarlo y enviarlo a otro mundo político.

Muchas formas hay para detener al Peje, no sabemos si serán utilizadas o no. Pero de que las intentarán, eso es un hecho.

El rollo de que México puede convertirse en un Venezuela, es una estrategia en la que no creen ni los que la crearon. Las instituciones mexicanas son fuertes y poderosas y por más que intenten compararlos, el pueblo mexicano no es como otros pueblos del continente sur. Y para garantizarlo, hay 3 mil kilómetros de frontera con Estados Unidos, donde, por cierto, el viernes pasado, diez generales de la armada norteamericana le enviaron a su presidente una carta, diciéndole que el NAFTA (Tratado de Libre Comercio) es un tema de seguridad nacional para ellos y la manera más efectiva de contrarrestar el creciente poderío chino.

Ese día también, el pensador Noam Chomsky expresó su simpatía por López Obrador, señalando que lo está haciendo muy bien y puede ganar la elección.

Muchos mexicanos quieren un cambio, y el único que se los puede dar es López Obrador. Esto significa que los ataques que se le irán encima en los tres meses previos a la elección, tendrán los mismos efectos que los anteriores: hacer más grande la simpatía popular por él.

Andrés Manuel acaba de pedir al Ejército y a la Marina, que sus integrantes propongan a los titulares de esas instancias mexicanas cuando él encabece el gobierno. Ofreció también someter su presidencia a una consulta cada dos años. Aseguró que no habrá corrupción en su administración y que retirará el fuero y las jubilaciones millonarias a los expresidentes.

López Obrador se está protegiendo ante la sociedad y ante los posibles embates en su contra. Su actitud es la de un portentoso líder a quien no le preocupan los misiles que le puedan dirigir desde oscuros orígenes.

Con esas cosas y causas, parece que el chaleco blindado del peje está siendo suministrado desde las entrañas del poder de los Estados Unidos de América, de otra forma, la ventaja electoral que conserva, no se entendería.

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