Con una diputación por el partido Morena hace diez años, surgió a la vida pública Daniela Griego Ceballos en Veracruz. De ahí pasó a la dirección general del Instituto de Pensiones del Estado (IPE), y desde esa amigable plataforma que ocupó por siete años, se lanzó en pos de la alcaldía de Xalapa. Y después de una elección tranquila, llegó a la presidencia municipal el primer día de enero pasado, donde, si no se promueve a otro puesto, estará hasta el día 31 de diciembre de 2029.

Pero luego de dos meses, a la señora Griego las cosas en el ayuntamiento no le resultaron tan sencillas como en el IPE, institución que se dedica a administrar los fondos pensionarios de trabajadores y jubilados del estado y de los municipios veracruzanos. 

Y ese escenario complicado era inminente, dado que no es lo mismo administrar ese instituto, a enfrentarse a la conducción política y administrativa del municipio xalapeño, territorio conurbado donde confluyen circunstancias cambiantes, actores diversos y una serie de exigencias y necesidades sociales y urbanas, toda vez que la ciudad es la sede de todos los poderes del estado.

Daniela Griego y su equipo pensaron que sería cómodo y que no habría dificultad alguna. Quizá se confiaron en el éxito de su persistente campaña mediática para posicionar a la socióloga Griego como una experta administradora, como aseguraban que ocurría en el IPE y que ocurriría ahora en la ciudad capital. 

Pero no es lo mismo actuar en un pequeño circo, como es el IPE, a conducirse en un circo de 10 o 20 pistas como es la alcaldía, con traidores embozados y con los leones internos y externos merodeando. 

Y como ha sucedido en las recientes administraciones, los hoyos comienzan a aparecer en el ondulante y sinuoso camino. Hoyos, zanjas o lodaceros en el terreno de la obra pública, en los acueductos alimentadores, en las tuberías de distribución del agua potable, en las malolientes alcantarillas del drenaje y basureros, en los oscuros callejones de la seguridad pública, o en el jugoso asunto de las tarifas hacendarias por impuestos prediales o prestación de servicios municipales.

Pero más que venir a administrar un ayuntamiento importante, pareciera que algunos helénicos colaboradores que se sienten personajes del Olimpo, piensan más en aquella mala conseja “De la obra, algo sobra”, que tristemente y por errores y defectos, mueve a recordar que en ese tema municipal comienza a zozobrar el barco. 

El más reciente caso, preocupante en el Ayuntamiento que preside Daniela Griego, lo está mostrando un señor Eric Juárez Valladares, antropólogo de profesión, con singular maestría en redes sociales, también llegado del instituto, y ex regidor morenista, que de manera pedestre intenta dirigir como su caja chica la suculenta Comisión Municipal de Agua y Saneamiento (CMAS). 

En esta oficina, el director acaba de despedir a una joven contadora que estaba convencida de la honorabilidad de la señora Griego, y quien siguiendo su ejemplo, trató de administrar correctamente los recursos presupuestales. Pero el furibundo funcionario que no le gusta la austeridad, y tampoco la norma, se excedió en su pretensión de gasto de viáticos y presionó para que se le liquidaran sus dispendiosas necesidades operativas de fin de semana. La colaboradora se negó y decidió acudir a la Unidad de Género ante tales presiones del jefe. Como resultado fue despedida de manera fulminante, y con oficio de por medio, sin más, y tal vez ya convencida de que no resultó cierto aquello de “somos diferentes” y “nosotros no robamos”.

Quizá la sensibilidad y expertis de un antropólogo funcione más en otra área (como la zona arqueológica de Macuiltepec),  y no en una oficina técnica y de obra pública como CMAS. Y esperemos que alguien en el gobierno municipal haga el seguimiento en la Unidad de Género y se actúe con justicia y con apego a la normatividad en el uso de los recursos públicos.

Y vale recordar que en su época como regidor, Juárez Valladares encauzó una oscura campaña mediática contra otra exfuncionaria del Ayuntamiento en esa época, la contadora Patricia Ortega Pardo, una dama con reconocido prestigio profesional. 

¿Será misoginia, machismo, autoritarismo, gusto extremo por lo metálico, o exceso de protección de consentidores jefes barco? Sin supervisión de la titular, nada bueno sucederá en el palacio municipal admitiendo a funcionarios así.

Ojalá y hablemos de Daniela Griego por sus buenos resultados, cuando se den, y no tengamos que señalar abusos, negligencias e irresponsabilidades de gentes como este señor antropólogo. Aunque, como decía el clásico, aún hay más en la deficiente y oscura administración, improvisada e inepta, de la diva de las prestaciones, del turismo y el desarrollo económico de papel higiénico.

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