ATENTAR CONTRA EL PATRIMONIO TURÍSTICO Y CULTURAL   

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No son pocas las personas que piensan que el gobernador Cuitláhuac García Jiménez debe revisar a fondo el perfil y la capacidad de algunos de sus colaboradores más cercanos. Se percibe que ignoran lo que significa trabajar junto al mandatario estatal y lo que representa la Cuarta Transformación que impulsa el ejecutivo federal.

La transformación que ha iniciado el presidente López Obrador está enfocada al progreso de la nación y de los mexicanos. Pero parece que aquí no va en esa dirección. En algunas situaciones que se están dando en Veracruz, lo que se observa es simplemente un cambio de capitanes que llegaron a hacer como que dirigen oficinas, y que con sus actos están haciendo evocar a Javier Duarte de Ochoa y al mismísimo Miguel Ángel Yunes Linares.

Dos hechos sirven para argumentar lo anterior. Uno, la manera desorbitada en que están despidiendo a empleados públicos, sin análisis o evaluación alguna, como lo hizo el Yunes del estero. Y el otro caso, el rumor o aviso sobre la desaparición del Museo Interactivo de Xalapa (MIX), para convertirlo en espacio destinado a dependencias de gobierno.

El segundo punto recuerda la época final de Duarte, cuando este dejó de apoyar a dicho museo y también realizó el primer atentado al patrimonio arquitectónico de la ciudad capital. En 2015, un nefasto alcalde priista que necesitaba espacio para acomodar a sus operadores políticos enchufados a CMAS, logró que su amiga Karime Macías le transfiriera las oficinas originales del DIF estatal, ya que ella ocuparía lo que había sido el Museo del Transporte, inaugurado apenas en el sexenio de Miguel Alemán.

Desde luego que ese atentado al turismo, a la cultura y a la recreación de los ciudadanos, no fue observado o criticado por nadie. Eran tiempos en que la disidencia se aceitaba constantemente desde Palacio de Gobierno. Tampoco hubo quien defendiera el uso o disposición final de los vehículos de colección y demás elementos museográficos.

Sobre el MIX que están invadiendo ahora, debe recordarse que antes fue el Museo de Ciencia y Tecnología, inaugurado por Dante Delgado en 1992. Fue el propio Alemán Velasco quien consiguió vincular ese espacio al famoso Museo Papalote de la ciudad de México, y con apoyo de Marinela Servitje—la hija del dueño de BIMBO—y de otras instituciones, pudo rediseñar y modernizar ese escenario, el que vivió una extraordinaria transformación en favor de niños y jóvenes que venían desde diversas ciudades a deleitarse, a aprender sus diferentes atracciones y a conocer un cine IMAX. Hasta el sexenio de Fidel Herrera hubo sensibilidad política suficiente para continuar apoyando ese entretenimiento formativo de los infantes veracruzanos.

Ojalá que todo esto quede en un malentendido o en una justificada desesperación de los trabajadores que están siendo despedidos. Y que Cuitláhuac recupere ese espacio vital que no se debe quitar a las nuevas generaciones, además de ordenar que se deje en paz a los buenos trabajadores del estado.

Porque si lo que se necesita son espacios y chunga, y la autoridad no ve otra cosa, ahí está San Juan de Ulúa para Turismo, el Baluarte de Santiago para Seguridad pública, la Hacienda de El Encero para Desarrollo Agropecuario, la biblioteca Carlos Fuentes para Contraloría y El Ágora para la oficina del Programa de Gobierno.

Pero entonces se recomendaría no hablar de lo que proyecta Andrés Manuel. Porque decisiones como la de desaparecer el MIX, sólo recordarían el viejo cuento de la cenicienta y su fatal amenaza al concluir el día: que el hermoso carruaje que utiliza, quede transformado en vil calabaza.

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