El pasado miércoles el periodista José Reyes dio a conocer en Palabras Claras los claroscuros que muestra un pomposo Observatorio Veracruzano de Políticas Públicas establecido recientemente por el gobierno de Cuitláhuac García y que esta semana recibió un premio a la innovación y la transparencia por parte del Instituto Nacional de Acceso a la Información Pública (INAI).

Seguramente el reportero solo enseñó la puntita del severo análisis que hizo de esa página y de sus incompletos contenidos.  Esperemos que haya más entregas de esa oportuna investigación. Porque basta con meterse a revisar las acciones u obras realizadas en algunos municipios, para descubrir los errores, omisiones y deficiencias en que ha incurrido el gobernador y sus colaboradores, además de comprobar en sus propias fuentes, la vergonzosa inacción de este gobierno en muchos municipios no atendidos cuando ya estamos en el tercer año de gobierno, que por cierto es un año electoral de menor actividad operativa y gasto presupuestal en favor de la sociedad.

Lo primero que hay que señalar, es la ausencia de autocrítica que presenta el régimen de la cuarta transformación: lo que este premio indica es que un organismo (el INAI) controlado por el opaco gobierno federal, se atreve a dar un reconocimiento a otro ente (el gobierno de Veracruz) que ha navegado zorrunamente en completa oscuridad. 

Acaso se debe aplaudir a un opaco que premia a otro opaco. Esto es una burla infantil y un verdadero despropósito entre instituciones que debieran ser respetables, transparentes y consistentes.

Pero también da a conocer otras implicaciones. El secretario de finanzas y planeación perdió la seriedad y cayó en error visible: los datos de los municipios que aparecen ahí demuestran que el responsable de la planeación no sabe planear. Y que la mediática jefa del programa de gobierno, ignora las atribuciones legales que la ley le confiere: la jefa no programa nada porque solo registra lo que en mucho se ve que son ocurrencias de novatos o influencias de gente como Juan Javier Gómez Cazarín, el mandamás de la legislatura, quien, a un pueblito como Hueyapan de Ocampo, le ha podido mandar inversión pública (66 MDP), casi semejante a la autorizada en el mismo periodo a Xalapa (79 MDP).

Omisiones como no transparentar el proceso de adjudicación o el propio costo individual de estas obras y acciones, muchas en proceso de construcción o ejecución, cuando estamos casi a la mitad del sexenio. El observatorio da los montos globales por región, por cierto, utilizando una regionalización copiada de sexenios pasados.

Omisiones evidentes en un Observatorio premiado que en varios apartados, el día miércoles presentaba el siguiente informe: “datos en construcción”. 

Cualquier persona puede revisar y comparar las inversiones que ha hecho el gobierno cuitlahuista en los 212 municipios. Podrá corroborar en esta increíble página del masturbatorio faro de las políticas públicas de Cuitláhuac, de Lima y de Wiltraud, la inusitada y pobre cantidad de inversiones en municipios como Xalapa, la capital del estado, Orizaba, Veracruz, Boca del Río, Tuxpan y muchísimos más. 

A diferencia, otros como Hueyapan, Catemaco, Vega de Alatorre, Los Reyes (50 MDP), Jilotepec, Minatitlán, Poza Rica (141 MDP), Coatzacoalcos (105 MDP) y decenas más con mucha menos población, se han llevado la tajada del rey. 

Con este deficiente observatorio y magistral harakiri, caen los dichos aquellos de Cuitláhuac, quien ha afirmado hasta el cansancio que “su gobierno ha ido a lugares donde ningún gobierno fue”. Pero lo que ha puesto en evidencia este incipiente ejercicio “alumbratorio” es que el gobernador y su gente se han parado en muchos municipios, pero solo para comer la torta, el jugo y sacar la foto que suben a las redes sociales.

Esto termina de comprobar que García Jiménez tiene a sus municipios favoritos y a sus alcaldes consentidos. Los demás, que busquen a ver dónde encuentran. Lo más grave es que muchos están con inversión cero.

A unos cuantos meses de la elección intermedia, la oscuridad se hizo claridad con un leve relámpago, gracias a la aparición de este simpático ente cuyas siglas podrían ser OVERPOPU, el que los enojados jarochos bien podrían mandar al averno junto a sus mañosos creadores.

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